ACTUALIZADO | 17/11/2017 - 17:51

No saben lo que tienen

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No saben lo que tienen

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Generalmente todos conocemos de manera aproximada lo que tenemos depositado en una institución financiera. Sin embargo existe una donde la gran mayoría de sus socios —se trata de una cooperativa— desconoce no solamente el monto sin también el propio hecho de que tiene allí dinero a su nombre.

Estas sumas son las denominadas partes sociales que cada socio de cualquier cooperativa posee.
 
Esto sucede en la cooperativa ACAC. En ella se da el caso de que numerosas personas han operado durante décadas y fallecido sin saber que, por el hecho de ser socios, habían aportado junto con las cuotas de los créditos contratados, un porcentaje destinado a constituir una parte social.
 
Ello ha sucedido porque la educación cooperativa —un requisito de la Ley de Cooperativas— no es el fuerte de ACAC y porque por sus mostradores se pasa rápido y generalmente sin leer a fondo los documentos que se firman. También sucede porque el contacto horizontal entre los socios casi no existe, ni tampoco informes de los directivos. Y porque en esta cooperativa está «prohibida» la asamblea general.
 
El  estatuto de ACAC no prevé lo que la Ley de Cooperativas establece como norma general: que debe haber asambleas anuales de socios. En esta norma, solo para casos excepcionales se prevén las asambleas de delegados. Acá —y cabe preguntarse el porqué— es al revés: hay asambleas de delegados, pero no se contempla ningún mecanismo para que pueda solicitarse una asamblea general de socios. Por ello el común de los socios tiene negado conocer, por ejemplo, a qué se debe el conflicto con sus funcionarios o la situación financiera de la cooperativa.
 
Esta particularidad estatutaria hace que la mayoría de los socios no sepa que tiene partes sociales y por lo tanto esas partes integran el patrimonio de la cooperativa y son manejadas absolutamente a discreción por su consejo directivo. Y también desconocen si se les acumulan intereses o si sus partes se ajustan por inflación. 

Los medios para esclarecer estos detalles no son sencillos porque no puede con facilidad consultarse de qué cantidad se es dueño ni tampoco hacer retiros. Para todas esas operaciones estatutariamente hay plazos, y los trámites deben hacerse antes del cierre de los balances, en setiembre. Las partes se entregan, luego de la aprobación por el consejo directivo, a fines de abril o principios de mayo.
 
Los trabajadores de ACAC se hicieron más conscientes de esta situación durante el conflicto que derivó en el despido de 23 afiliados. De los socios con los que tomaron contacto entonces, la mayoría no tenía idea de que poseían la calidad de socios ni de que eran dueños de partes sociales, porque son en su mayoría trabajadores de escasos recursos y jubilados. Muchos agradecieron al sindicato por haberlo informado en ese momento. Otros nunca se enteraron  y numerosas partes sociales de gente fallecida han quedado yacentes y no han sido reclamadas por desconocimiento de la situación.
 
Quince locales en el Interior tenía hasta hace poco ACAC y seis en Montevideo. Ahora son cinco en la capital y tres en el Interior: Las Piedras, Carmelo y Maldonado. En el resto del Interior ya no existen las agencias de Salto, Paysandú, Fray Bentos, Trinidad, San José y Colonia, y otro punto de venta que tenía en Salto. En las ciudades donde fueron cerradas estas dependencias se opera a través de Red Pagos, hecho que atenta contra la fidelización de los socios.
 
El nuevo sistema implementado por la cooperativa parece no funcionar. Ahora la empresa ofrece préstamos por medio de un call center y de canales alternativos ubicados en la casa central y los socios los retiran en Red Pagos, lugar donde también pagan las cuotas. Esta atención  a distancia y a través de intermediarios ha generado un rechazo importante en muchos socios, dado que el servicio no es el mismo de antes y la cooperativa vende mucho menos de lo que lo hacía a través de las agencias. 

Se asiste así al declive de una institución que ha abandonado los principios cooperativistas y se ha alejado de los socios del Interior que le dieron nacimiento. Si tenemos en cuenta que ACAC surgió de la fusión de cooperativas de crédito de Dolores, San José, Paysandú, Bella Unión, Trinidad, Flores, Fray Bentos y Carmelo, veremos que solamente en esta última ciudad permanece abierto un local fundador de ACAC. Viendo los antecedentes, cabe preguntarse hasta cuándo.