ACTUALIZADO | 22/02/2018 - 14:58

Julio Pose, «el que siempre estuvo»

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Julio Pose, «el que siempre estuvo»

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«Todo el mundo lo conoce y sabe lo que ha hecho por este sindicato». Así Pedro Stéffano, el presidente de AEBU, sintetizó el contenido del homenaje a Julio Pose con ocasión de su jubilación, realizado el miércoles 27 de diciembre.

Pose se retira tras ocupar el cargo de gerente general de Caja Bancaria y entre los numerosos asistentes a este acto se encontraron el presidente del Banco Central Mario Bergara, el director de ese banco Jorge Gamarra y el ex viceministro de Trabajo Jorge Bruni.

Ante una sala del Consejo Central repleta Pedro hizo notar la presencia de compañeros de diferentes corrientes, «quienes han crecido en AEBU y lo han defendido continuamente», presentes allí como miembros del sindicato y no solamente como integrantes de una agrupación.

El presidente definió luego a Julio como «el que siempre estuvo» y quien «ha hecho posible que nuestra Caja de Jubilaciones Bancarias siga existiendo», como «uno de los creadores fundamentales de las leyes destinadas a su reforma», junto con la conducción de entonces  representada por Gustavo Pérez, Fernando Gambera, Gustavo Weare y Gerardo Moratorio —entre otros— además de los funcionarios de la caja «quienes jugaron un papel determinante». 
    
«Humildad que vale la pena siempre tener cerca»

En la extensa lista de oradores lo sucedió el secretario general Fernando Gambera. Para él 
«Julio representa esa humildad que vale la pena siempre tener cerca. No tiene el reconocimiento que debería tener dentro del gremio, pero tal vez ello sea por una actitud propia porque resolvió no hacerse ver y vivir su vida como la vive». Y el suyo «es de los ejemplos que me parece bueno homenajear, de aquellos que tienen conciencia de clase dondequiera que les toque estar. Esa es la verdadera independencia de clase, no la del viru viru». 

Manuel Negro destacó el hecho de que el homenajeado «siempre estuviera con la gente y a favor de la gente. Porque no se trata de trabajar para le gente sino de trabajar por la gente. Trabajar para la gente es hacerlo para la vanguardia, trabajar por la gente es para los que interpretan a la gente». 

El ex secretario general de AEBU también sostuvo que en su función de gerente general de Caja Bancaria «Julio ganó a los funcionarios, ganó a los dirigentes sindicales, ganó a la patronal, pero no por simpatía o por buscar quedar como el más bueno o el más lindo. Ganó porque tiene una base argumental brutal». 

El humor para la defensa y el ataque

Laura Yáñez —exconsejera del sector privado— prefirió bajarlo del pedestal y ello sonó razonable dado que ocupó durante años su escritorio contiguo. No quiso sobreabundar sobre los méritos de Julio y prefirió «destacar su humor. El humor que no solo utilizaba en la vida cotidiana sino el que usaba también en las negociaciones para descolocar al otro. Y lo hacía maravillosamente». Para ello se refirió a la negociación mantenida en torno al Banco de Crédito cuando «hizo dos o tres chistes, todos nos reímos a carcajadas y el contrincante se desarmó». También «sabía utilizar muy bien ese recurso para ser bueno con la gente, para rescatar dentro de situaciones medio trágicas la alegría de estar juntos, un recurso que también sabe utilizar con el opositor cuando está negociando».    

El ex consejero central Carlos Bouzas recordó «una definición del PIT-CNT que muchas veces la olvidamos: la unidad en la diversidad». A partir de hechos recientes en el sindicato recordó: «Cuando en 1985 tuvimos un congreso que no pudimos terminar y padecimos un enfrentamiento dentro de AEBU bastante duro, en aquel momento conocí a Julio. Tenía muy claro el problema de la unidad en la diversidad y buscaba siempre la forma de ‘vamos a ver cómo arreglamos esto, y no cómo yo te gano a vos’. Ese es el error que cometemos muchas veces y que en este sindicato se ha cometido en montones de momentos».

Miradas desde la Caja

Desde su posición actual en el Consejo Honorario de Caja Bancaria, Leonardo Di Doménico —actual representante de los trabajadores activos— utilizó un punto de vista distinto al de sus antecesores: «Nos gusta hablar con las evidencias y no hay nada más objetivo que los números. Si vamos al proceso refundacional de la Caja Bancaria iniciado el 1 de enero de 2009 y vemos el desempeño institucional desde entonces, tanto en su fondo jubilatorio como en su patrimonio forestal,  desde el punto de vista monetario la Caja ha ganado en eficiencia en forma muy significativa. Y en la punta de la pirámide de la gestión estará Julio hasta el 31 de diciembre». Así lo entendió Di Doménico. A su juicio, «no solo fue el factótum de la recuperación de la Caja Bancaria desde el punto de vista jurídico y político, sino que fue el ejecutor, el máximo responsable de su refundación. La grandeza de Julio lo llevó a diferir su retiro hasta tener articulado el proceso de transición en los aspectos más estructurales y en los aspectos menores de la refundación». Y como evidencia de su trabajo expuso que «si uno analiza todos los números de la caja nunca antes el presupuesto del costo operativo fue tan reducido en términos proporcionales como en este momento, señal de una excelente gestión».  

Pablo Griselka —presidente del CDA de Funcionarios de Caja Bancaria— leyó una nota a nombre del cuerpo que representa. En uno de sus párrafos se expresa: «Si hoy tenemos Caja Bancaria es gracias a AEBU y que en el proceso que culminó con la nueva ley de 2008 Julio cumplió un rol fundamental por más que su humildad no le permita admitirlo. Como CDA le agradecemos haber mantenido el diálogo en todo momento y que haya podido lograr un justo equilibrio entre el Consejo Honorario y esta representación gremial. Queremos destacar especialmente su actitud de respeto hacia cada uno de los compañeros de la caja, sin que le hayamos escuchado una sola palabra despectiva aún en la más profunda discrepancia.»    
  
Hebert Díaz —presidente del CDA de Jubilados— recordó en una anécdota los tiempos de incertidumbre previos a la reforma: «Al principio de 2008 los jubilados estábamos muy nerviosos. Teníamos la opinión de la sala de abogados de AEBU, pero había compañeros a quienes no les bastaba con ella y querían otra. Me acuerdo que entonces Luis Iguini se contactó con Juan Pablo Cajarville —una autoridad en derecho administrativo— quien nos hizo un informe brillante en el que reafirmaba lo opinado por la sala de abogados de AEBU. Entonces nos quedamos todos más tranquilos. Conversando un día con Cajarville nos comentó que quien estaba al frente de la sala de abogados de la Caja Bancaria era Julio Pose. Nos dijo 'fue alumno mío y está en buenas manos la caja'».  

Andrés Martínez, también funcionario de Caja Bancaria, habló de su amigo y destacó que fue «una de las personas que le enseño a conocer a AEBU y cómo desenvolverse dentro de él».

Por su parte, el dirigente Gerardo Forino manejó una evidencia: «Julio logró una cosa durante el período iniciado en 2002 y fue que toda la gente, ante una duda que cualquiera expresara sobre el futuro de Caja Bancaria contestara: ‘¿le preguntaste a Julio?’ como si la suya fuera la última palabra. Y entonces no se dudaba más. Eso se logra con idoneidad profesional, con estudios, con trabajo, con esfuerzo, pero también con la fraternidad de la confianza, algo que solo lo da la certeza del compañerismo». 

La peripecia de su empresa llevó a Walter Tabeira —consejero del sector privado— a recordar un momento de quiebre y un tiempo preciso: «La institución donde trabajamos tuvo en 2013 un cruce de caminos y para atravesarlo teníamos que tener una cobertura excepcional y apoyarla en algunas cosas que no estaban escritas para así salvar 350 puestos de trabajo. 150 compañeros debían pasar por la Caja Bancaria en un proceso de transición. Con la Caja Bancaria, con el compañero Julio y su teléfono siempre prendido, explicando y salvando esa situación, nos ayudó a transitar sobre ese abismo y llegar a la playa». 

Más tarde, Lalo Caprani, compañero de Pose en el Banco de Crédito, fue uno de los organizadores del homenaje y muy emocionado destacó su participación en la redacción de la ley del seguro de paro bancario, en la creación del Nuevo Banco Comercial y en las salidas institucionales para un conjunto de problemas particulares.  

«Yo les quedo debiendo»

Julio Pose se manifestó «abrumado» por todas las manifestaciones de afecto, tanto de los compañeros cercanos como de otros que hace mucho tiempo que no veía. «No debería ser así porque esta es mi casa y lo ha sido siempre desde el día que entré durante la dictadura, cuando nos afiliamos y tuvieron el error de ponerme en Recursos Humanos y esa sección fue una fábrica de afiliar compañeros que pasaban por ahí, hasta que alguien dijo: '¿Cómo puede ser que en esta situación cada vez crecemos más?' Y había que andar con cobradores entre los escritorios». 

Como siempre lo hace recurrió al humor para procesar tantos elogios recibidos y entonces afirmó: «Si junto todas las virtudes que ustedes me atribuyeron no me da el auto para llevarlas, tengo que pedir un flete». Tras la sonora respuesta a su broma retomó la seriedad para referirse a los valores sindicales que son el fuerte de nuestro sindicato. «Si algo aprendí acá es solidaridad, el valor de lo colectivo, el que por más que un día le toque a uno subir un peldaño más en un tablado, eso no quita que lo más importante siga siendo lo colectivo. Y en todas estas cosas que mencionaron en realidad nadie me debe nada; yo les quedo debiendo por haber tenido la oportunidad de participar en esas luchas donde a uno por su profesión le tocan cosas muy ingratas, pero otras veces le toca agarrar la bandera de una causa y atrás de ella parece que fuera indestructible».

Julio se felicitó luego «de haber tenido el privilegio de pasar por ese tiempo y haber podido hacer una pequeña contribución. Pero esta es una historia que viene desde hace muchos años, una llamita que se sostuvo contra cualquier adversidad y en cualquier tiempo. Y hay compañeros acá que  han enfrentado enormes cosas y yo en esta casa aprendí valores. Después, cómo los manejamos, cómo nos relacionamos, cómo encontramos la mejor forma, cada uno le va poniendo lo que pueda. No me puedo despedir porque no me estoy yendo; de mi casa no me puedo ir». Así finalizó su intervención Julio Pose.