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Publicación oficial de la Secretaría de Prensa y Propaganda de la Asociación de Bancarios del Uruguay.

    Edición Nº 183  12 de agosto de 2008

 

 

«Tercer traslado»
Un crimen impreso en el agua
 

Mientras amanecía, entre la bruma, comenzaban a dibujarse los contornos de la costa y se adivinaba el encuentro del río Uruguay con el arroyo de las Víboras. En ese lugar del río, próximo a Nueva Palmira, un marinero de Prefectura Marítima que acompañaba en su diaria recorrida por la ribera al subprefecto, de pronto escuchó los ruidos cercanos de una embarcación. Creyó entrever entonces, entre los sarandíes de la costa, el desembarco de lo que supuso era una cuadrilla de contrabandistas.  

Con las precauciones del caso los dos hombres se acercaron a la lancha, dieron la voz de alto a sus tripulantes e intentaron interrogarlos. Les contestó una voz acostumbrada al mando que, rápidamente, los puso a la defensiva; se transformaron así de inquisidores en sospechosos de quién sabe qué delito. Estaban ante una operación de las Fuerzas Armadas que no podían presenciar –les informaron– y tenían que  retirarse.

El subprefecto se apartó unos pasos con quien aparecía como oficial responsable del traslado. Aun obligado a alejarse, el marinero había alcanzado a ver que un conjunto de personas viajaba encapuchado en la lancha y era trasladado en condición de detenidos; en particular, el llanto de una mujer llegó a sus oídos y su recuerdo todavía no lo abandona. La cercanía de la costa argentina, a 10 minutos de navegación, no dejaba lugar a dudas sobre el punto de partida de la embarcación.

Debieron transcurrir casi 30 años para que el clima de garantía de los derechos humanos, reforzado por algunos procesamientos de responsables de torturas, desapariciones y crímenes, preparara el camino para el  surgimiento de este nuevo testimonio. Con él se construyó la denuncia base de lo que actualmente se denomina el tercer traslado, investigado por el juez penal Luis Charles y la fiscal Mirta Guianze.

En setiembre de 2007 Charles ordenó el procesamiento con prisión de ocho militares y policías por estos delitos. El protagonista de esta denuncia es el ex marinero de la Subprefectura Naval de Nueva Palmira, Rubí Baltasar Veliz. Quien lo acompañaba en ese episodio sucedido en 1978, el subprefecto Heber Martínez Siboldi, deberá también prestar testimonio judicial. 

Con la muerte a cuestas

Este rótulo de «tercer traslado» designa el ingreso a Uruguay de detenidos desaparecidos provenientes de Argentina, llegados en varios grupos por tierra, aire y mar durante 1977 y 1978, años de plena vigencia de la letal coordinación del Plan Cóndor. Se trata de 40 uruguayos que arribaron a nuestro país con su condena de muerte a cuestas y todavía arrastran la condición de desaparecidos. Son integrantes de  la serie criminal ya anteriormente documentada y actualmente instruida por la Justicia, iniciada con el primer y segundo vuelo.

Los familiares denunciantes del tercer traslado fueron invitados por el Consejo Central de Aebu, interesado especialmente en conocer todos los detalles de este caso por haberse comprobado que entre esos desaparecidos se encontraban nuestros compañeros Ary Severo, Alfredo Bosco y José Enrique Michelena. Precisamente la hermana de este último –y también bancaria– María de los Ángeles, acompañada del doctor Adolfo López Goldaracena  –abogado, incansable defensor de los derechos humanos desde Ielsur y actual asesor de este grupo de familiares– fueron los interlocutores de Aebu y quienes desarrollaron un pormenorizado relato de todo lo investigado hasta el presente sobre este caso. Entre los numerosos asistentes, siguieron con atención la exposición el embajador argentino Hernán Patiño Meyer y el subsecretario de Educación Felipe Michelini. 

En las garras del cóndor

A fines de 1977 desarrollaba su militancia en Argentina la Unión Artiguista de Liberación (UAL), un grupo de acción política fundado –entre otros– por Zelmar Michelini, antes de su asesinato en 1976. Esta fuerza estaba integrada por militantes de los Grupos de Acción Unificadora (GAU), del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y de otros grupos; su tarea fundamental era la acción propagandistica destinada a denunciar a la dictadura uruguaya.

Entre fines de 1977 y comienzos de 1978, fueron secuestrados en Buenos Aires 40 uruguayos en operativos coordinados entre agentes del SID y el OCOA de Uruguay con militares argentinos. La mayoría de ellos pertenecía a la Unión Artiguista.

El periodista Roger Rodríguez, principal reconstructor de esta trama genocida binacional, denunció desde La República que para estas desapariciones se utilizó un circuito represivo integrado por la Brigada de San Justo: los llamados pozos de Quilmes y Banfield y el COT-1 en Martínez. En estos operativos hubo una activa participación de oficiales del Fusna uruguayos que trabajaron en estrecha coordinación con la Esma argentina.

Cuenta Rodríguez que los cuarenta uruguayos del tercer traslado constituían en su mayoría jóvenes matrimonios cuyas mujeres, en tres o cuatro casos, llegaron a dar a luz en cautiverio y sus niños fueron apropiados por los captores. Precisamente, uno de los matrimonios víctimas de esta represión fue el integrado por nuestro compañero José Enrique Michelena Bastarrica y Graciela De Gouveia, ambos militantes del GAU, secuestrados el 14 de junio de 1977 en Buenos Aires.

Una nueva ráfaga de detenciones comenzada el 21 de diciembre de 1977, incorporó a la lista de la infamia a otros dos jóvenes matrimonios uruguayos y al militante bancario Alfredo Fernando Bosco Muñoz, todos ellos de los GAU. Los siguientes días de ese año fueron agregando nuevas víctimas: militantes del GAU, PCR, la ROE y del MLN.

El 24 de abril fue secuestrada en Buenos Aires una familia de seis integrantes, entre quienes se encontraba el militante bancario Ary Severo.  

La cuadrilla criminal

Los indagados por la justicia son el alférez de navío Juan Carlos Larceabeau, el contralmirante Enrique Harriet y los oficiales Nelson Olivera y Manuel Zapata, Nelson Sánchez, Jesús de Armas, Héctor Silvera, José Castro, Fernando González, Julio Cerdeiro, Arnol González, Daniel Machado, Eduardo Craigdallie, Daniel Maiorano, Aníbal del Río, un médico apellidado Pombo, integrantes del SID y del OCOA, los brigadieres Dante Paladini y Raúl Bendaham y el comandante en jefe del Ejército de entonces, general Gregorio Goyo Álvarez. 

Inexplicable posición

Autoridades de gobierno han sostenido últimamente que los archivos de la dictadura no serían hechos públicos todavía porque deben ser examinados por técnicos que determinen su «veracidad». Estas declaraciones han llenado de preocupación a los familiares de los desaparecidos, porque revelan una extraordinaria falta de comprensión sobre la forma en que deben utilizarse estos documentos para el conocimiento de la verdad.

Se ha afirmado que muchos documentos contienen falsedades ideadas por la inteligencia militar o declaraciones también falsas de los prisioneros en los interrogatorios. Aún así, estos documentos, en su verdad o mentira, no pueden ser desestimados porque todos ellos contribuyen a la verdad histórica, que nunca se traza en línea recta y reúne lo heroico con lo rastrero.

Los familiares declararon en Aebu que vienen llevando adelante un detallado trabajo de reconstrucción de antecedentes que les permitirá detectar en los nuevos materiales indicios y conexiones con sus investigaciones anteriores; ligar a un represor con sus víctimas; ubicar a un desaparecido por un apodo; precisar la fecha de un vuelo militar y tantos otros acontecimientos aparentemente desconectados entre sí.

Agregaron que los nombres y circunstancias conocidos a través de investigaciones y testimonios por ellos recabados no están lógicamente en posesión de los técnicos archivistas y bibliotecólogos a quienes el gobierno proyecta entregar el material. Entretanto, los años pasan, el pasado se borronea y los represores mueren de viejos sin que les llegue la justicia y el castigo. Por ello reclaman inmediato acceso a los archivos. 

 

 

Retazos de memoria que se juntan

«Nadie sabía dónde iban»  

«La mañana del 15 de mayo llegaron camiones diesel en el patio, los guardias subieron y empezaron a abrir calabozo por calabozo, a preparar gente que se iban a llevar, les ponían algodón y gasa en los ojos y les vendaban toda la cabeza, les sacaban las esposas y les ataban las manos atrás con cuerdas. […] Esa noche fue muy dramática cuando MA se despedía de su marido AM, porque a ella no la prepararon para sacarla. IR también se despedía de su marido ED; a ella no la trasladaron porque los guardias suponían que estaba embarazada. Ese fue el primer traslado grande que presenciaron los uruguayos, nadie sabía dónde iban.» (Del expediente judicial).
www.elderechodigital.com.uy/notas/PPLA_01_04_01_2008.html
 

«Una mujer había» 

«– Cuando nos fuimos acercando, lo que me quedó grabado siempre fue que llegué a escuchar el llanto de una mujer. De la lancha ya habían bajado a cuatro encapuchados. No sé si eran mujeres o varones. Una mujer había.

--¿El llanto de la mujer se escuchaba adentro de la lancha?

--No. Estaba ahí, era uno de los cuatro que vi. Cuando nos fuimos aproximando más, salió un oficial de dentro del monte y le dijo al prefecto que se retirara, que estaban haciendo un procedimiento». (Marinero Rubi Baltasar Veliz al periodista Roger Rodríguez, en La República del 20 de diciembre de 2007). 

¿Otra? ¿La misma? 

«En 1982, llegó a Bruselas un uruguayo llamado D, nunca supe el apellido, se dirigió al Colarch, para solicitar asilo político. La persona que lo atendió en esa institución nos avisó que ese hombre había sido fusilero naval y había participado en el traslado de detenidos en lanchones de guerra. Una semana después de esta información hicimos un cita con él en el centro de Bruselas y luego a través de una charla que se convirtió en interrogatorio, él narró que en más de una oportunidad participó del traslado de prisioneros desde el Fusna en Montevideo, hacia una isla. Allí se encontraban con militares argentinos, traspasaron los detenidos y recibieron a su vez un grupo de 3 o 4 detenidos, entre los cuales una era mujer; este hombre describió que se encontraba en muy mal estado de salud, estaba muy torturada. Este grupo fue traído al puerto de Montevideo.» (Del expediente judicial). www.elderechodigital.com.uy/notas/PPLA_01_04_01_2008.html

 

 

 

 

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BROU y ABN-Santander

Encuentros cercanos del mejor tipo

 

Nada mejor que un encuentro en un lugar distendido para que los trabajadores puedan abstraerse de su entorno cotidiano y poner en común problemáticas y aspiraciones de futuro con relación a las instituciones donde trabajan.

En los últimos meses hemos asistido a dos importantes eventos de este tipo, uno de la banca oficial y otro de la privada. En un caso para ordenar a una empresa que gana mucho dinero pero no atiende como podría sus fines sociales ni a la situación de sus funcionarios; en el otro para integrar las culturas diferentes de dos bancos que se fusionan y hacer una síntesis entre ellas. Hablamos de los encuentros de trabajadores del BROU y de ABN–Santander.

 

 

Bajo números exitosos asoman carencias estructurales

 

Durante todo el fin de semana entre el 31 de mayo y el 1 de junio, los trabajadores del Banco de la República se reunieron en el Segundo Encuentro Nacional. El objetivo era repensar a la institución en un intenso trabajo de talleres. Previamente –el viernes 30– se desarrolló una mesa redonda que analizó los grandes temas programáticos de la institución.

Se dieron de esta forma dos aspectos complementarios que hacen al futuro del BROU: la definición de su papel hacia el conjunto de la sociedad y el diseño de su estructura interna, para hacerla más funcional, justa y habitable para sus trabajadores.

 

La visión sobre el BROU de los distintos participantes y su posible papel en un proyecto de país productivo fue el tema de la mesa redonda antes mencionada. En ella participaron el ministro de Industria y Energía, Daniel Martínez; el subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche; el presidente del directorio del BROU, Fernando Calloia; el compañero Marcelo Abdala, integrante del Secretariado del PIT-CNT; representantes de la Cámara de Industrias y de los pequeños productores rurales, agrupados en la Comisión Nacional de Fomento Rural, junto con integrantes de nuestro sindicato.

 

En esta mesa Aebu presentó sus puntos de vista desde el ángulo del trabajo. Basada en estudios efectuados por su Cuerpo Técnico Asesor, destacó las fortalezas y debilidades de la institución y la necesidad de que actúe al servicio del país productivo.

 

Déficit a reparar

 

Posteriormente, en este encuentro fueron analizados los exitosos números del banco cuyo patrimonio supera los 700 millones de dólares y también cómo poner esta prosperidad al servicio del país. Es notorio que el banco posee un excedente de fondos no colocados en nuestro medio, o prestados en una proporción que está por debajo de sus posibilidades. Dentro de un aumento general del crédito al sector no financiero para la producción, el BROU aumentó sus colocaciones, pero en menor medida que los bancos privados y este es un déficit a reparar.

Otro retraso se encuentra en su escaso aporte a la bancarización, dado que la institución tiene unos 600 000 clientes y está en las mejores condiciones para incluir a la población en el sistema financiero: posee la red más importante del país y es la única existente en sitios donde ningún otro banco dice presente. Uno de sus tantos recursos indisputados e inexplotados es el de los trabajadores que acuden al banco a hacer el cobro de sus asignaciones familiares.

Fructíferos talleres

 

Los temas tratados en los talleres de Minas fueron el sistema de ascensos, la evaluación de desempeño, el reparto de utilidades asociadas al cumplimiento de metas y los cambios en la estructura de cargos propuestos por el directorio en diciembre.


Este directorio actual del BROU continúa arrastrando una antigua deuda con los funcionarios. Está pendiente aún concretar un proyecto que comenzó en 1996 y no ha terminado: la migración de los trabajadores de la vieja estructura –anterior a 1990– a una nueva. En Minas se palpó el descontento general de los trabajadores del banco por el retraso de los ascensos, dado que hace tres años y medio que no se realizan concursos. De este modo se hacen designaciones provisorias sin pagar lo que corresponde al cargo y sin garantías sobre la regularidad de las designaciones.


Los participantes del encuentro estimaron que deben aprovecharse estos momentos de bonanza por los que pasa la institución para atender a la  problemática citada y satisfacer a sus funcionarios, porque siempre se afirma  en los discursos que son su principal recurso, algo que debe demostrarse en la práctica.

 

Tras un trabajo en talleres que se extendió durante un día y medio, se alcanzaron acuerdos primarios que posteriormente fueron puestos a disposición de todo el gremio. La comisión representativa del BROU, por su parte, luego de este trabajo colectivo, resolvió realizar próximamente una junta de delegados para continuar avanzando en los temas tratados.

 

Más que uno más uno

 

Los trabajadores del ABN-Santander tuvieron su primer encuentro nacional en Piriápolis el 26 de julio, pero habían mantenido antes varias reuniones conjuntas hacia la fusión de ambas empresas. Piriápolis significó una instancia más amplia que favoreció una mayor concurrencia y una más sencilla expresión de sus principales inquietudes y aspiraciones

Como es común en estos casos, la primera definición fue la relativa a la defensa del empleo. Las otras prioridades surgidas del encuentro fueron la defensa de la Caja Bancaria y la de los puestos de los compañeros que aún restan en la bolsa de trabajo.

Estará ahora en manos de las comisiones representativas y del Consejo de Sector Financiero Privado encarar el proceso de fusión de ambas empresas y resolver –llegado el caso– acciones que reflejen las prioridades más arriba expuestas.

El encuentro entendió que será necesaria su reedición en el segundo semestre de 2009, cuando se encuentren fusionadas ambas empresas, por entender que esta será la mejor forma de profundizar los lazos interpersonales y reforzar también la identificación con la organización sindical. El hecho mismo de programar su repetición para dentro de un año demuestra lo fructífero de este encuentro y el destacado aporte de los funcionarios de Aebu que, con su trabajo, dieron soporte a todas las actividades.

 

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Formación orgánica prepara una nueva generación de dirigentes 

Muchas cosas han cambiado para bien en el movimiento sindical con el nacimiento y desarrollo del Instituto Cuesta Duarte. Sus limitaciones presupuestales no le han impedido realizar una excelente labor en distintos campos, en especial en la formación sindical. 

Dos compañeros de Aebu formaron parte, hace tres años, de la primera camada de alumnos de la Escuela de Educación Sindical del instituto. Al finalizar este curso comenzaron a devolver lo recibido y lo hicieron de una manera particular: ayudando al Cuesta Duarte a replicar el curso entre compañeros de nuestro gremio. Pagaban así con una moneda solidaria el apoyo recibido y daban lugar a que la escuela hiciera su primera experiencia de trabajo, directamente en un sindicato.

Para un curso de dos años (acotado con relación al que se brinda a nivel central), el cupo inicialmente previsto en Aebu fue de 40 alumnos, pero la realidad dijo que los inscriptos casi llegaron al centenar. Fue necesario entonces crear dos grupos y funcionar durante dos días a la semana. La primera sorpresa positiva que proporcionó la lista de participantes fue que el 60 % de los inscriptos eran menores de 30 años; en la otra punta, más del 30 % superaba los 40 años de edad y acumulaba una importante experiencia sindical.

En los hechos, esta confluencia permitió una exitosa interacción intergeneracional, de modo que la experiencia de los mayores se transformó en un útil complemento para los cursos.

Al cierre de esta edición, los alumnos visitaban Envidrio –la industria recientemente recuperada por los trabajadores de la ex Cristalerías– y compartían con ellos una jornada de trabajo en tren de aprendizaje mutuo. Otra actividad inmediata programada es un taller de democracia sindical, que realizarán en el camping de Piriápolis.

El programa de este curso incorpora nociones en materia de Economía, información sobre el Mercosur y los TLC y sobre el papel de la banca en vinculación con el desarrollo.

Tampoco están ausentes del programa las grandes ideas sociales y políticas que alentaron a los movimientos obreros y políticos de los siglos XIX y XX y que dieron fundamento a la unidad histórica de nuestro movimiento sindical.

Finalmente, este año se proporcionarán herramientas para la comunicación interna y externa de los sindicatos y se ayudará a desarrollar habilidades de carácter expositivo y argumentativo entre los participantes, de manera de mejorar su desempeño.

El año próximo el curso sumará nuevos módulos hasta abarcar un completo abanico de la temática sindical. Sin dudas nos aproximamos a un salto de calidad que a todos beneficiará.

 

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A firmar el futuro

Las firmas para la anulación de la ley de Caducidad están –siempre lo supimos–, pero hay que juntarlas. Esa es la árida tarea militante que tienen por delante numerosos compañeros del sistema financiero que, varias veces por semana, se reúnen para poner sus mesas en diferentes puntos de la ciudad. Este esfuerzo, junto con el de otros miles, ha permitido reunir más de 100 mil firmas y es la hora de que otros nos sumemos a esta iniciativa para completar la tarea. El primer paso es acercarse a la Comisión por la Anulación de la Ley de Caducidad de Aebu. 

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Vamos hacia la Asamblea General del Gremio 

El gran acto callejero del 23 de julio, los paros zonales en Montevideo –que serán seguidos de acciones similares en el Interior–, unidos a las asambleas en bancos y seccionales, están generando niveles de conciencia y movilización crecientes que preparan la gran Asamblea General del Gremio del 3 de setiembre en el Palacio Peñarol.

 

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Visitas al Parlamento 

Ha comenzado la última ronda de los consejos de salarios del actual ejercicio. En el grupo 14, por decisión del gobierno, Aebu representa a un conjunto de empresas que desarrollan tareas financieras pero –¡oh paradoja!– no están bajo el régimen de Caja Bancaria. Los trabajadores de estas empresas están visitando a los legisladores para solicitar su incorporación a la caja por considerarla su lugar natural de afiliación. 

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Nueva arma de batalla 

Hace escasos días pusimos en manos de los afiliados y del público en general la publicación Estado de cuenta, que en su primer número dedicamos a la lucha por Caja Bancaria. Es nuestro propósito que esta hoja de combate esté al servicio de nuestros reclamos sindicales, por lo cual sus contenidos irán variando al compás de enfrentamientos y reivindicaciones.

 

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Edición Nº 183

   12 de agosto de 2008

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