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«Tercer
traslado»
Un crimen impreso en el agua
Mientras
amanecía, entre la bruma, comenzaban a dibujarse los
contornos de la costa y se adivinaba el encuentro del
río Uruguay con el arroyo de las Víboras. En ese lugar
del río, próximo a Nueva Palmira, un marinero de
Prefectura Marítima que acompañaba en su diaria
recorrida por la ribera al subprefecto, de pronto
escuchó los ruidos cercanos de una embarcación. Creyó
entrever entonces, entre los sarandíes de la costa, el
desembarco de lo que supuso era una cuadrilla de
contrabandistas.

Con las precauciones del caso los dos
hombres se acercaron a la lancha, dieron
la voz de alto a sus tripulantes e
intentaron interrogarlos. Les contestó
una voz acostumbrada al mando que,
rápidamente, los puso a la defensiva; se
transformaron así de inquisidores en
sospechosos de quién sabe qué delito.
Estaban ante una operación de las
Fuerzas Armadas que no podían presenciar
–les informaron– y tenían que
retirarse.
El subprefecto
se apartó unos pasos con quien aparecía como oficial
responsable del traslado. Aun obligado a alejarse, el
marinero había alcanzado a ver que un conjunto de
personas viajaba encapuchado en la lancha y era
trasladado en condición de detenidos; en particular, el
llanto de una mujer llegó a sus oídos y su recuerdo
todavía no lo abandona. La cercanía de la costa
argentina, a 10 minutos de navegación, no dejaba lugar a
dudas sobre el punto de partida de la embarcación.
Debieron
transcurrir casi 30 años para que el clima de garantía
de los derechos humanos, reforzado por algunos
procesamientos de responsables de torturas,
desapariciones y crímenes, preparara el camino para el
surgimiento de este nuevo testimonio. Con él se
construyó la denuncia base de lo que actualmente se
denomina el tercer traslado, investigado por el juez
penal Luis Charles y la fiscal Mirta Guianze.
En setiembre de 2007 Charles ordenó
el procesamiento con prisión de ocho militares y
policías por estos delitos. El protagonista de esta
denuncia es el ex marinero de la Subprefectura Naval de
Nueva Palmira, Rubí Baltasar Veliz. Quien lo acompañaba
en ese episodio sucedido en 1978, el subprefecto Heber
Martínez Siboldi, deberá también prestar testimonio
judicial.
Con la muerte a cuestas
Este rótulo de
«tercer traslado» designa el ingreso a Uruguay de
detenidos desaparecidos provenientes de Argentina,
llegados en varios grupos por tierra, aire y mar durante
1977 y 1978, años de plena vigencia de la letal
coordinación del Plan Cóndor. Se trata de 40 uruguayos
que arribaron a nuestro país con su condena de muerte a
cuestas y todavía arrastran la condición de
desaparecidos. Son integrantes de la serie criminal ya
anteriormente documentada y actualmente instruida por la
Justicia, iniciada con el primer y segundo vuelo.
Los familiares
denunciantes del tercer traslado fueron invitados por el
Consejo Central de Aebu, interesado especialmente en
conocer todos los detalles de este caso por haberse
comprobado que entre esos desaparecidos se encontraban
nuestros compañeros Ary Severo, Alfredo Bosco y
José Enrique Michelena. Precisamente
la hermana de este último –y también bancaria–
María de los Ángeles, acompañada del
doctor Adolfo López Goldaracena –abogado, incansable
defensor de los derechos humanos desde Ielsur y actual
asesor de este grupo de familiares– fueron los
interlocutores de Aebu y quienes desarrollaron un
pormenorizado relato de todo lo investigado hasta el
presente sobre este caso. Entre los numerosos
asistentes, siguieron con atención la exposición el
embajador argentino Hernán Patiño Meyer y el
subsecretario de Educación Felipe Michelini.
En las garras del cóndor
A fines de 1977 desarrollaba su
militancia en Argentina la Unión Artiguista de
Liberación (UAL), un grupo de acción política fundado
–entre otros– por Zelmar Michelini, antes de su
asesinato en 1976. Esta fuerza estaba integrada por
militantes de los Grupos de Acción Unificadora (GAU),
del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T),
del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y de otros
grupos; su tarea fundamental era la acción
propagandistica destinada a denunciar a la dictadura
uruguaya.
Entre fines de 1977 y comienzos de
1978, fueron secuestrados en Buenos Aires 40 uruguayos
en operativos coordinados entre agentes del SID y el
OCOA de Uruguay con militares argentinos. La mayoría de
ellos pertenecía a la Unión Artiguista.
El periodista Roger Rodríguez,
principal reconstructor de esta trama genocida
binacional, denunció desde La República que para
estas desapariciones se utilizó un circuito represivo
integrado por la Brigada de San Justo: los llamados
pozos de Quilmes y Banfield y el COT-1 en Martínez. En
estos operativos hubo una activa participación de
oficiales del Fusna uruguayos que trabajaron en estrecha
coordinación con la Esma argentina.
Cuenta Rodríguez que los cuarenta
uruguayos del tercer traslado constituían en su mayoría
jóvenes matrimonios cuyas mujeres, en tres o cuatro
casos, llegaron a dar a luz en cautiverio y sus niños
fueron apropiados por los captores. Precisamente, uno de
los matrimonios víctimas de esta represión fue el
integrado por nuestro compañero José Enrique Michelena
Bastarrica y Graciela De Gouveia, ambos militantes del
GAU, secuestrados el 14 de junio de 1977 en Buenos
Aires.
Una nueva ráfaga de detenciones
comenzada el 21 de diciembre de 1977, incorporó a la
lista de la infamia a otros dos jóvenes matrimonios
uruguayos y al militante bancario Alfredo Fernando Bosco
Muñoz, todos ellos de los GAU. Los siguientes días de
ese año fueron agregando nuevas víctimas: militantes del
GAU, PCR, la ROE y del MLN.
El 24 de abril fue secuestrada en
Buenos Aires una familia de seis integrantes, entre
quienes se encontraba el militante bancario Ary Severo.
La cuadrilla criminal
Los indagados por la justicia son
el alférez de navío Juan Carlos Larceabeau, el
contralmirante Enrique Harriet y los oficiales Nelson
Olivera y Manuel Zapata, Nelson Sánchez, Jesús de Armas,
Héctor Silvera, José Castro, Fernando González, Julio
Cerdeiro, Arnol González, Daniel Machado, Eduardo
Craigdallie, Daniel Maiorano, Aníbal del Río, un médico
apellidado Pombo, integrantes del SID y del OCOA, los
brigadieres Dante Paladini y Raúl Bendaham y el
comandante en jefe del Ejército de entonces, general
Gregorio Goyo Álvarez.
Inexplicable posición
Autoridades de gobierno han
sostenido últimamente que los archivos de la dictadura
no serían hechos públicos todavía porque deben ser
examinados por técnicos que determinen su «veracidad».
Estas declaraciones han llenado de preocupación a los
familiares de los desaparecidos, porque revelan una
extraordinaria falta de comprensión sobre la forma en
que deben utilizarse estos documentos para el
conocimiento de la verdad.
Se ha afirmado que muchos
documentos contienen falsedades ideadas por la
inteligencia militar o declaraciones también falsas de
los prisioneros en los interrogatorios. Aún así, estos
documentos, en su verdad o mentira, no pueden ser
desestimados porque todos ellos contribuyen a la verdad
histórica, que nunca se traza en línea recta y reúne lo
heroico con lo rastrero.
Los familiares declararon en Aebu
que vienen llevando adelante un detallado trabajo de
reconstrucción de antecedentes que les permitirá
detectar en los nuevos materiales indicios y conexiones
con sus investigaciones anteriores; ligar a un represor
con sus víctimas; ubicar a un desaparecido por un apodo;
precisar la fecha de un vuelo militar y tantos otros
acontecimientos aparentemente desconectados entre sí.
Agregaron que los nombres y
circunstancias conocidos a través de investigaciones y
testimonios por ellos recabados no están lógicamente en
posesión de los técnicos archivistas y bibliotecólogos a
quienes el gobierno proyecta entregar el material.
Entretanto, los años pasan, el pasado se borronea y los
represores mueren de viejos sin que les llegue la
justicia y el castigo. Por ello reclaman inmediato
acceso a los archivos.
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Retazos
de memoria que se juntan
«Nadie sabía dónde iban»
«La mañana del 15 de mayo llegaron
camiones diesel en el patio, los
guardias subieron y empezaron a abrir
calabozo por calabozo, a preparar gente
que se iban a llevar, les ponían algodón
y gasa en los ojos y les vendaban toda
la cabeza, les sacaban las esposas y les
ataban las manos atrás con cuerdas. […]
Esa noche fue muy dramática cuando MA se
despedía de su marido AM, porque a ella
no la prepararon para sacarla. IR
también se despedía de su marido ED; a
ella no la trasladaron porque los
guardias suponían que estaba embarazada.
Ese fue el primer traslado grande que
presenciaron los uruguayos, nadie sabía
dónde iban.» (Del expediente judicial).
www.elderechodigital.com.uy/notas/PPLA_01_04_01_2008.html
«Una mujer
había»
«– Cuando nos fuimos acercando, lo que
me quedó grabado siempre fue que llegué
a escuchar el llanto de una mujer. De la
lancha ya habían bajado a cuatro
encapuchados. No sé si eran mujeres o
varones. Una mujer había.
--¿El llanto de la mujer se escuchaba
adentro de la lancha?
--No. Estaba ahí, era uno de los cuatro
que vi. Cuando nos fuimos aproximando
más, salió un oficial de dentro del
monte y le dijo al prefecto que se
retirara, que estaban haciendo un
procedimiento». (Marinero Rubi Baltasar
Veliz al periodista Roger Rodríguez, en
La República del 20 de diciembre
de 2007).
¿Otra? ¿La
misma?
«En 1982, llegó a Bruselas un uruguayo
llamado D, nunca supe el apellido, se
dirigió al Colarch, para solicitar asilo
político. La persona que lo atendió en
esa institución nos avisó que ese hombre
había sido fusilero naval y había
participado en el traslado de detenidos
en lanchones de guerra. Una semana
después de esta información hicimos un
cita con él en el centro de Bruselas y
luego a través de una charla que se
convirtió en interrogatorio, él narró
que en más de una oportunidad participó
del traslado de prisioneros desde el
Fusna en Montevideo, hacia una isla.
Allí se encontraban con militares
argentinos, traspasaron los detenidos y
recibieron a su vez un grupo de 3 o 4
detenidos, entre los cuales una era
mujer; este hombre describió que se
encontraba en muy mal estado de salud,
estaba muy torturada. Este grupo fue
traído al puerto de Montevideo.» (Del
expediente judicial).
www.elderechodigital.com.uy/notas/PPLA_01_04_01_2008.html
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BROU y ABN-Santander
Encuentros
cercanos del mejor tipo
Nada mejor
que un encuentro en un lugar distendido para que los
trabajadores puedan abstraerse de su entorno cotidiano y
poner en común problemáticas y aspiraciones de futuro
con relación a las instituciones donde trabajan.
En los últimos
meses hemos asistido a dos importantes eventos de este
tipo, uno de la banca oficial y otro de la privada. En
un caso para ordenar a una empresa que gana mucho dinero
pero no atiende como podría sus fines sociales ni a la
situación de sus funcionarios; en el otro para integrar
las culturas diferentes de dos bancos que se fusionan y
hacer una síntesis entre ellas. Hablamos de los
encuentros de trabajadores del BROU y de ABN–Santander.
Bajo números exitosos asoman
carencias estructurales
Durante
todo el fin de semana entre el 31 de mayo y el 1 de
junio, los trabajadores del Banco de la República se
reunieron en el Segundo Encuentro Nacional. El objetivo
era repensar a la institución en un intenso trabajo de
talleres. Previamente –el viernes 30– se desarrolló una
mesa redonda que analizó los grandes temas programáticos
de la institución.
Se dieron de esta
forma dos aspectos complementarios que hacen al futuro
del BROU: la definición de su papel hacia el conjunto de
la sociedad y el diseño de su estructura interna, para
hacerla más funcional, justa y habitable para sus
trabajadores.
La visión sobre el
BROU de los distintos participantes y su posible papel
en un proyecto de país productivo fue el tema de la mesa
redonda antes mencionada. En ella participaron el
ministro de Industria y Energía, Daniel Martínez; el
subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche; el
presidente del directorio del BROU, Fernando Calloia; el
compañero Marcelo Abdala, integrante del Secretariado
del PIT-CNT; representantes de la Cámara de Industrias y
de los pequeños productores rurales, agrupados en la
Comisión Nacional de Fomento Rural, junto con
integrantes de nuestro sindicato.
En esta mesa Aebu
presentó sus puntos de vista desde el ángulo del
trabajo. Basada en estudios efectuados por su Cuerpo
Técnico Asesor, destacó las fortalezas y debilidades de
la institución y la necesidad de que actúe al servicio
del país productivo.
Déficit a reparar
Posteriormente, en
este encuentro fueron analizados los exitosos números
del banco cuyo patrimonio supera los 700 millones de
dólares y también cómo poner esta prosperidad al
servicio del país. Es notorio que el banco posee un
excedente de fondos no colocados en nuestro medio, o
prestados en una proporción que está por debajo de sus
posibilidades. Dentro de un aumento general del crédito
al sector no financiero para la producción, el BROU
aumentó sus colocaciones, pero en menor medida que los
bancos privados y este es un déficit a reparar.
Otro retraso se
encuentra en su escaso aporte a la bancarización, dado
que la institución tiene unos 600 000 clientes y está en
las mejores condiciones para incluir a la población en
el sistema financiero: posee la red más importante del
país y es la única existente en sitios donde ningún otro
banco dice presente. Uno de sus tantos recursos
indisputados e inexplotados es el de los trabajadores
que acuden al banco a hacer el cobro de sus asignaciones
familiares.
Fructíferos talleres
Los temas tratados en
los talleres de Minas fueron el sistema de ascensos, la
evaluación de desempeño, el reparto de utilidades
asociadas al cumplimiento de metas y los cambios en la
estructura de cargos propuestos por el directorio en
diciembre.
Este directorio actual del BROU continúa arrastrando una
antigua deuda con los funcionarios. Está pendiente aún
concretar un proyecto que comenzó en 1996 y no ha
terminado: la migración de los trabajadores de la vieja
estructura –anterior a 1990– a una nueva. En Minas se
palpó el descontento general de los trabajadores del
banco por el retraso de los ascensos, dado que hace tres
años y medio que no se realizan concursos. De este modo
se hacen designaciones provisorias sin pagar lo que
corresponde al cargo y sin garantías sobre la
regularidad de las designaciones.
Los participantes del encuentro estimaron que deben
aprovecharse estos momentos de bonanza por los que pasa
la institución para atender a la problemática citada y
satisfacer a sus funcionarios, porque siempre se afirma
en los discursos que son su principal recurso, algo que
debe demostrarse en la práctica.
Tras un trabajo en talleres que se
extendió durante un día y medio, se alcanzaron acuerdos
primarios que posteriormente fueron puestos a
disposición de todo el gremio. La comisión
representativa del BROU, por su parte, luego de este
trabajo colectivo, resolvió realizar próximamente una
junta de delegados para continuar avanzando en los temas
tratados.
Más que uno más
uno
Los trabajadores del ABN-Santander
tuvieron su primer encuentro nacional en Piriápolis el
26 de julio, pero habían mantenido antes varias
reuniones conjuntas hacia la fusión de ambas empresas.
Piriápolis significó una instancia más amplia que
favoreció una mayor concurrencia y una más sencilla
expresión de sus principales inquietudes y aspiraciones
Como es común en estos casos, la primera
definición fue la relativa a la defensa del empleo. Las
otras prioridades surgidas del encuentro fueron la
defensa de la Caja Bancaria y la de los puestos de los
compañeros que aún restan en la bolsa de trabajo.
Estará ahora en manos de las comisiones
representativas y del Consejo de Sector Financiero
Privado encarar el proceso de fusión de ambas empresas y
resolver –llegado el caso– acciones que reflejen las
prioridades más arriba expuestas.
El encuentro entendió que será necesaria
su reedición en el segundo semestre de 2009, cuando se
encuentren fusionadas ambas empresas, por entender que
esta será la mejor forma de profundizar los lazos
interpersonales y reforzar también la identificación con
la organización sindical. El hecho mismo de programar su
repetición para dentro de un año demuestra lo fructífero
de este encuentro y el destacado aporte de los
funcionarios de Aebu que, con su trabajo, dieron soporte
a todas las actividades.
Formación
orgánica prepara una nueva generación de dirigentes
Muchas cosas han cambiado para
bien en el movimiento sindical con el nacimiento y
desarrollo del Instituto Cuesta Duarte. Sus limitaciones
presupuestales no le han impedido realizar una excelente
labor en distintos campos, en especial en la formación
sindical.
Dos compañeros de Aebu formaron
parte, hace tres años, de la primera camada de alumnos
de la Escuela de Educación Sindical del instituto. Al
finalizar este curso comenzaron a devolver lo recibido y
lo hicieron de una manera particular: ayudando al Cuesta
Duarte a replicar el curso entre compañeros de nuestro
gremio. Pagaban así con una moneda solidaria el apoyo
recibido y daban lugar a que la escuela hiciera su
primera experiencia de trabajo, directamente en un
sindicato.
Para un curso de dos años (acotado
con relación al que se brinda a nivel central), el cupo
inicialmente previsto en Aebu fue de 40 alumnos, pero la
realidad dijo que los inscriptos casi llegaron al
centenar. Fue necesario entonces crear dos grupos y
funcionar durante dos días a la semana. La primera
sorpresa positiva que proporcionó la lista de
participantes fue que el 60 % de los inscriptos eran
menores de 30 años; en la otra punta, más del 30 %
superaba los 40 años de edad y acumulaba una importante
experiencia sindical.
En los hechos, esta confluencia
permitió una exitosa interacción intergeneracional, de
modo que la experiencia de los mayores se transformó en
un útil complemento para los cursos.
Al cierre de esta edición, los
alumnos visitaban Envidrio –la industria recientemente
recuperada por los trabajadores de la ex Cristalerías– y
compartían con ellos una jornada de trabajo en tren de
aprendizaje mutuo. Otra actividad inmediata programada
es un taller de democracia sindical, que realizarán en
el camping de Piriápolis.
El programa de este curso incorpora
nociones en materia de Economía, información sobre el
Mercosur y los TLC y sobre el papel de la banca en
vinculación con el desarrollo.
Tampoco están ausentes del programa
las grandes ideas sociales y políticas que alentaron a
los movimientos obreros y políticos de los siglos XIX y
XX y que dieron fundamento a la unidad histórica de
nuestro movimiento sindical.
Finalmente, este año se
proporcionarán herramientas para la comunicación interna
y externa de los sindicatos y se ayudará a desarrollar
habilidades de carácter expositivo y argumentativo entre
los participantes, de manera de mejorar su desempeño.
El año próximo el curso sumará
nuevos módulos hasta abarcar un completo abanico de la
temática sindical. Sin dudas nos aproximamos a un salto
de calidad que a todos beneficiará.
A firmar el
futuro
Las firmas para la anulación de la
ley de Caducidad están –siempre lo supimos–, pero hay
que juntarlas. Esa es la árida tarea militante que
tienen por delante numerosos compañeros del sistema
financiero que, varias veces por semana, se reúnen para
poner sus mesas en diferentes puntos de la ciudad. Este
esfuerzo, junto con el de otros miles, ha permitido
reunir más de 100 mil firmas y es la hora de que otros
nos sumemos a esta iniciativa para completar la tarea.
El primer paso es acercarse a la Comisión
por la
Anulación de la Ley de Caducidad de Aebu.
Vamos hacia la
Asamblea General del Gremio
El gran acto callejero del 23 de
julio, los paros zonales en Montevideo –que serán
seguidos de acciones similares en el Interior–, unidos a
las asambleas en bancos y seccionales, están generando
niveles de conciencia y movilización crecientes que
preparan la gran Asamblea General del Gremio del 3 de
setiembre en el Palacio Peñarol.
Visitas al
Parlamento
Ha comenzado la última ronda de los
consejos de salarios del actual ejercicio. En el grupo
14, por decisión del gobierno, Aebu representa a un
conjunto de empresas que desarrollan tareas financieras
pero –¡oh paradoja!– no están bajo el régimen de Caja
Bancaria. Los trabajadores de estas empresas están
visitando a los legisladores para solicitar su
incorporación a la caja por considerarla su lugar
natural de afiliación.
Nueva arma de
batalla
Hace escasos días pusimos en manos
de los afiliados y del público en general la publicación
Estado de cuenta, que en su primer número
dedicamos a la lucha por Caja Bancaria. Es nuestro
propósito que esta hoja de combate esté al servicio de
nuestros reclamos sindicales, por lo cual sus contenidos
irán variando al compás de enfrentamientos y
reivindicaciones.
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