Radio

Infoaebu

Otros titulares

Institucional

Sindicato

Seccionales

Mujer

Jubilados

Documentos

Enlaces

Servicios

Club Deportivo

Hogar Estudiantil

Biblioteca

Guardería

Vacaciones

Culturales

Publicaciones

Clearing

Revista cda

 

 

 

 


Proclama en defensa de Caja Bancaria

 

 2 de julio de 2008


Usuarios y clientes; compañeras y compañeros:

No es la primera vez que nos movilizamos por el futuro de la Caja Bancaria. En las últimas dos décadas –y particularmente en los últimos años– nos hemos encontrado permanentemente movilizados en búsqueda de soluciones. Nunca resignamos –ni lo haremos– un rol activo en las propuestas y en la movilización.

En cada ocasión alertábamos que las reservas existentes –las que han permitido desde el año 2004 continuar cumpliendo con el pago de las prestaciones sin requerir ningún tipo de asistencia hasta el momento– llegaban a su fin y por tanto las soluciones no podían demorarse. Hoy estamos transitando los últimos meses de ese final, lo que obliga a que las definiciones aparezcan, y que en forma inmediata comiencen a instrumentarse. Se trata de definiciones ineludibles, porque aún su ausencia implica una definición en concreto.

Durante el año pasado, a partir del pronunciamiento de la Mesa Política del partido de gobierno en el mes de agosto, el ámbito de discusión conformado por los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Economía y Finanzas, con nuestra participación y la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, abordó el tratamiento de cuatro ejes centrales de análisis:

  • El campo afiliatorio

  • El modelo de financiamiento

  • Los parámetros del régimen futuro

  • El aporte de los actuales jubilados y pensionistas

El análisis y la discusión desarrollada en cada uno de estos temas, tanto desde el punto de vista técnico como político, pautó algunos avances y la persistencia de una indefinición en otros aspectos centrales por parte del Poder Ejecutivo.

Fueron avances en tanto fue posible demostrar, a partir de datos oficiales, que nuestra reivindicación del campo afiliatorio hace a la construcción de una solución viable en el mediano y largo plazo, tanto desde el punto de vista actuarial como económico. Es una incorporación que, como se demostró, no perjudica ni a las empresas ni a los trabajadores, ni en su realidad actual ni en sus derechos jubilatorios.

En este tema el Poder Ejecutivo expresó su definición más importante, afirmando que “la incorporación del campo afiliatorio no sería un obstáculo en el marco de una solución global”.

Estuvieron claras en ese ámbito tanto nuestra posición – basada en lo que este colectivo definió en el año 2001, en pos de una salida equilibrada y sustentable– como la de la patronal bancaria, que buscaba trasladar, una vez más, todo el costo de la crisis al Estado y los trabajadores.

Cuando la siesta veraniega llegaba a su fin, y el último ciclista atravesaba la meta, la entrevista fijada con el Poder Ejecutivo para el 28 de marzo debió suspenderse ante la incertidumbre que imponían los fallos de la Suprema Corte de Justicia en relación con las pasividades.

Todos somos conscientes, así lo resolvimos entre miles en julio de 2001, que cualquier solución duradera exige que todos concurramos a ella, por supuesto que en forma equilibrada y de acuerdo con la capacidad contributiva de cada uno. Por lo tanto, si se cuestionaba la posibilidad de contribuir por parte de los pasivos, no existía solución.

Finalmente, las distintas resoluciones de la Suprema Corte de Justicia no establecen intangibilidad alguna para las pasividades, por lo cual exigimos retomar la consideración del tema a partir de las necesarias definiciones que tiene que tomar el Poder Ejecutivo.

Pero, sin dudas, mientras quienes hemos actuado responsable y persistentemente en búsqueda de soluciones centramos nuestro esfuerzo en que existieran esas definiciones, otros –los que siempre se han apropiado de las ganancias y “socializado” las crisis del sistema financiero– se dedicaron a empedrar el camino. Haciendo uso de una ofensiva mediática, la Asociación de Bancos Privados –que hasta hace algunos meses casi nadie había escuchado– hoy permanentemente se queja de que la rentabilidad ha disminuido, que los encajes subieron, etcétera, etcétera, pretendiendo presentarse con sus números complicados y buscando exonerarse de su responsabilidad histórica.

Nos muestran una realidad que permanentemente es desmentida por la aparición de los distintos jerarcas bancarios, quienes hacen gala del incremento de las colocaciones, de los depósitos, de la robustez del negocio bancario y por tanto de sus resultados.

Pero no solo las empresas bancarias se quejan: también aquellas que no son estrictamente bancarias pero que realizan actividad financiera –en muchos casos propiedad de los mismos grupos financieros– se han sumado al lobby en contra de las soluciones. Como les es imposible sostener que se verán perjudicados desde el punto de vista empresarial, porque claramente se les ha expresado que su integración mantendría el mismo nivel de aportes actual, señalan –vaya paradoja– su preocupación por la suerte de sus trabajadores.

Ya señalamos que está claramente demostrado, y reconocido, que el régimen que impulsamos no produce perjuicio alguno a los trabajadores. Es más, ¿sería posible que Aebu, el sindicato que los representa, el que ha luchado en los consejos de salarios todo este tiempo por sus condiciones de trabajo planteara una medida que los perjudicara? La respuesta es obvia y las compañeras y compañeros de estas empresas la conocen.

Entonces, ¿cuál es el problema? Seguramente la respuesta esté ligada a que estas empresas realizan actividad financiera sin ningún tipo de regulación y contralor y que, por tanto, reconociendo el papel que la Caja Bancaria ha jugado históricamente en cuanto a la transparencia en el funcionamiento y la competencia en el sector, es esto a lo que verdaderamente temen.

Pero es tiempo de definiciones; no hay margen para más dilatorias. El Poder Ejecutivo debe ejercer su responsabilidad política y definir cuál es su decisión en torno a la Caja Bancaria.

Días pasados, el ministro de Economía reafirmó el compromiso del Poder Ejecutivo en cuanto a la búsqueda de soluciones; expresó que estas deberán ser fruto de acuerdos, que existe conciencia de lo limitado de los tiempos y que la solución se procesará en este período de gobierno. Se trata de compromisos importantes, sin dudas y que valoramos como tales, pero a los que –como señalamos en esa oportunidad– vamos a ayudar a cumplir a partir de la movilización de todo el gremio. Movilización en lo interno y movilización hacia los sectores políticos, el Poder Ejecutivo, el Parlamento Nacional y las empresas. Movilización que pretendemos cuente con la mayor comprensión por parte de la opinión pública, y que destierre las simplificaciones, las mentiras, los prejuicios de las falsas comparaciones para ubicarse frente a la alternativa real: o se buscan soluciones sustentables y equilibradas, o el costo de la quiebra de la Caja Bancaria se trasladará al conjunto de la sociedad.

Estamos comprometidos con una historia de 83 años de existencia, sin que el Estado haya aportado un solo peso a la seguridad social de la actividad financiera, un galardón casi exclusivo en los institutos de seguridad social del país. Queremos que esto siga siendo así y por ello nuestras propuestas parten de una solución equilibrada entre los actores de la vida de la caja, lo que equivale a decir que, desde el arranque, estamos comprometiendo sacrificios de nuestra parte. Seguimos convencidos de que este objetivo es posible; lo que falta son las definiciones políticas del Poder Ejecutivo para recorrer el camino.

Hoy comenzamos la etapa final de esta lucha de más de veinte años. El compromiso de todos y cada uno de nosotros y nosotras será definitorio. ¡Arriba, compañeras y compañeros! ¡Viva la Caja Bancaria! ¡Viva AEBU!


ASOCIACIÓN DE BANCARIOS DEL URUGUAY
Filial PIT - CNT
           

 

 

 

Asociación de Bancarios del Uruguay l Camacuá 575, Montevideo, Uruguay  l 916.10.60/63

Secretaría de prensa y propaganda l 1999-2008