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Sábado 11 de febrero de 2006
MANUEL MÉNDEZ – El tema principal para los
jubilados sigue siendo la Caja Bancaria, y sabemos que
ya hay una comisión que se encuentra trabajando en su
reestructura. También hubo reuniones con el FMI por
este tema. Es un proceso que continuará a lo largo de
2006, cuando seguramente se encuentre la salida para la
caja.
JORGE MOLINARI – En primer lugar, quisiera hacer
una precisión. La comisión que necesitamos para
discutir el tema de la caja, que abarque a los sectores
comprendidos en la caja, todavía no está funcionando.
Lo que está funcionando es un instrumento político: la
responsabilidad del Poder Ejecutivo y de sus
representantes, entre ellos el presidente de la caja,
que han ido examinando los temas. Uno de los elementos
de examen directo ha sido esta primera reunión del 2 de
febrero, en que participara Leomar Pastorino, presidente
de la caja, invitado por el Ministerio de Economía y
Finanzas. También participó el Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social, y allí se presentaron los que yo
llamo «asesores criollos de la banca internacional».
La banca internacional tiene subgerentes y
subjerarcas, que son funcionarios extranjeros en su
inmensa mayoría, pero tiene asesores criollos. Esos dos
asesores criollos que han elaborado el trabajo sobre la
situación de la Caja Bancaria son el economista Julio
de Brun y el doctor Rodolfo Saldain. El economista Julio
de Brun, seguramente, en estos períodos de pases que
hay, pasó de controlador de la banca en general –al
frente del BCU– a asesor directo de la banca privada
internacional. No sabemos quiénes fueron los
contratistas involucrados, pero nos inquieta saber desde
qué momento el economista De Brun está percibiendo
haberes de parte de la Asociación de Bancos, por vía
de asesoramiento técnico.
El otro asesor es una persona muy versada en
seguridad social, pero esto no significa que no le pueda
errar, como le ha errado al tema global de la seguridad
social en el país, cuando estuvo como presidente del
BPS y cuando generó las Afap.
En este momento en Uruguay tenemos un millón de
pobres y una coyuntura terriblemente compleja para el
BPS. A partir del advenimiento del gobierno progresista
ha habido un incremento en la recaudación del BPS y un
cierto sinceramiento en las relaciones laborales. El
doctor Saldain estaba dentro de una política que fue
aplicada en ese entorno. La estratificación social y el
hecho de que un gran sector de la sociedad quedara fuera
de la seguridad social fue consagrado por ese proyecto,
que fue ley para la creación de las Afap en Uruguay.
Pero nos gustaría decir que las cosas se vienen
moviendo rápidamente y que el Consejo Honorario de la
Caja Bancaria en pleno tuvo una reunión solicitada por
los técnicos del FMI, donde ellos requirieron nuestra
opinión sobre algunos temas básicos. Porque los dos
temas que estuvieron sobre la mesa fueron bancarización
e impuesto a las transacciones financieras. En cierta
medida, ellos expresaron su sorpresa ante la clara
defensa del Consejo Honorario del proyecto de 2001, para
que se tomara como base de discusión.
Ellos requirieron nuestras opiniones en cuanto al
significado de la bancarización, y así se comenzaron a
desglosar todos aspectos que hoy son característicos de
la realidad social del país. El presidente de la caja
tuvo una actitud realmente formidable, porque explicó
con mucha claridad qué ocurría con la
desbancarización del país, el hecho de que la
actividad financiera ocurriera por fuera de los bancos
y, en cierta medida, con la complicidad de las
políticas aplicadas hasta el momento. También
manifestamos nuestra esperanza de lograr cambios en este
sentido: de que la actividad bancaria tenga otro peso en
la vida nacional.
Por supuesto que la actividad bancaria está
directamente vinculada a la actividad económica, pero
si la actividad económica se desarrolla y se trata de
recomponer en este período de gobierno, si se hace por
fuera de los bancos, la realidad será muy diferente a
la que nosotros entendemos como correcta para una
economía sana.
MM – ¿Qué expresaron los técnicos del FMI en
este sentido?
JM – Ellos se limitaron a recoger opiniones, pero
en determinado momento nos dijeron que teníamos un
grave problema con la seguridad social y nosotros
aclaramos que en realidad era el mundo el que tenía
este problema. Este economista –que es de origen
peruano– nos dio la razón y nos dijo que en Francia,
España e Italia se viven situaciones muy graves, y que
la línea general es de gravedad en cuanto a la
seguridad social. Entonces, nosotros precisamos que
Italia o Francia pueden darse un plazo de 10, 20 o 30
años, pero a nosotros se nos cae hoy el sistema. Hoy
tenemos que atender el problema de la caja y el de la
seguridad social del país, que no están desligados. No
se trata de que quiebre la caja sino de que la seguridad
social del país ya está quebrada, en función de lo
que son los aportes y de lo que es la realidad social de
un país fuertemente golpeado por la crisis económica.
MM – ¿Emitieron alguna opinión sobre el impuesto
a las transacciones financieras?
JM – Ellos recogieron nuestra opinión. El
presidente de la caja les contó cuál fue la historia
del impuesto en el país, algo muy importante. Nosotros
hemos incorporado el análisis de un ex funcionario de
la caja, que fue un elemento sustancial para poder
comprender este tema.
Nosotros entendemos que puede haber salidas
paliativas y transitorias. Ellos hicieron hincapié en
este aspecto del largo o corto plazo, diciendo que los
temas de la seguridad social hay que pensarlos para un
largo período. Y nosotros respondimos que dependíamos
de la actividad económica. Si hoy esta actividad se
puede planificar para 10, 20 o 30 años, la seguridad
social se puede encarar en esta misma escala. Pero no
podemos hablar de una perspectiva de largo plazo sin
tener en cuenta la situación global de la economía del
país, de la zona y del mundo. Porque esa es la realidad
que hoy se vive acá y en el resto del mundo. Ellos
recogieron esta información y nos preguntaron nuestra
opinión, dado que cualquier reforma iba a restringir
los derechos de los jubilados e iba a afectar sus
aportes. Nosotros dijimos que se trataba de hechos que
había que afrontar, y nosotros queremos afrontarlos con
la realidad. Hay una relación entre la jubilación y
los aportes, y son mayores los aportes en la Caja
Bancaria que en el resto de la seguridad social.
Nosotros consideramos que los técnicos del FMI no
solo están sufriendo las presiones de los grandes
grupos de intereses multinacionales, que manejan la
economía mundial, sino también las presiones de los
cambios que ocurren en todos lados. De todo esto saldrá
una realidad.
Yo quería completar la audición de hoy con un
elemento de análisis, para mí sustancial. Ustedes
recordarán que el Ministerio de Economía y Finanzas
derogó las bases de la reforma fiscal a principios de
noviembre, y dijo que tendría que estar aplicándose en
enero de 2007. Y pidió opiniones. Yo fui uno de los
ciudadanos que envió una opinión: envié la opinión
de tres economistas ingleses que constituyen la base de
una red global fiscal que analiza los paraísos fiscales
y las estafas que ocurren en el mundo con todos los
sistemas tributarios existentes, en la medida en que no
se gravan directamente las grandes especulaciones
financieras a nivel mundial. Y señalé que no se puede
hablar de justicia o de ética sin tener en cuenta esa
realidad y abordarla.
Este comentario lo envié el 23 de noviembre, y ahora
surge un documento que recomiendo. Está en el sitio web
del Ministerio de Economía. Allí, los economistas que
trabajaron en este tema hacen un resumen de las 600
observaciones que llegaron. Y también hay una
referencia a esta observación que yo hago:
«Existen dos restricciones básicas a la mejora de
la equidad tributaria, una de carácter internacional y
otra propia de nuestra realidad. La restricción
internacional está íntimamente vinculada a un
fenómeno relativamente reciente, cuya presencia se
manifiesta en cada uno de nuestros actos cotidianos: la
globalización. Hoy, con las nuevas tecnologías, los
flujos de capital se mueven de un modo casi irrestricto,
en el escenario de una competencia despiadada.
»La tributación sobre los rendimientos del capital
es uno de los elementos –no el único- que incide en
su localización, por lo que los países han disminuido
drásticamente la imposición sobre tales rendimientos.
Por otra parte, dado que el Estado debe hacer frente a
sus fines esenciales, la única forma de financiamiento
legítimo provendrá de otras fuentes tributarias:
básicamente las rentas de los factores menos móviles,
como las provenientes del trabajo. ¿Es justo que
quienes obtienen rentas del trabajo tributen más que
quienes perciben rentas del capital? Desde luego que no.
Sin embargo, nos guste o no, esa es la situación que
debemos afrontar».
Luego citan a un experto italiano, Vito Tanzi, quien
se ha referido a la degradación de los sistemas
tributarios que hoy vive el mundo:
«Sobre esa realidad –a la que el experto italiano
Vito Tanzi ha aludido como "la degradación de los
sistemas tributarios"- no tenemos capacidad de
incidir. Está ahí y nos marca una frontera ineludible.
Si acudiésemos al expediente de prescindir de ella –estableciendo
por ejemplo un sistema de imposición a la renta con
tasas marginales muy elevadas aplicables a todas las
rentas por igual- obtendríamos como resultado
importantes niveles de evasión y elusión, retracción
en la captación de inversiones de riesgo y de fuentes
de financiamiento, lo que no sólo afectaría la
tesorería, sino las posibilidades de crear nuevos
empleos y por lo tanto mayor bienestar».
Y yo recordaba una milonga de Alfredo Zitarrosa: No
se puede. Todos los integrantes del equipo
económico están diciendo que no se puede, y nosotros
no estamos para el «no se puede» sino para cambiar esa
realidad. Y no se lo exigimos al Ministerio de Economía
y Finanzas, sino que es un problema político del país,
y por eso decimos que está en juego una orientación
respecto al problema de la seguridad social y al
desarrollo de las relaciones mundiales.
El 90 % de la actividad económica mundial, es
especulativa, y ellos dicen que no pueden hacer nada
frente a esta realidad. ¿Cómo que no? ¿Que dentro de
la humanidad no hay elementos sociales, humanos y
organizativos que permitan contrarrestar esta realidad
con un planteo diferente? Nosotros tenemos ideas. Cuando
hablamos de bancarización y de impuesto a las
transacciones, estamos señalando un camino diferente, y
nos basamos en los cambios que se están produciendo.
Este no es un invento nuestro, sino que nace de los
círculos de desarrollo intelectual de lo mejor que la
humanidad tiene en todo el mundo, y nosotros apostamos
por esto. Por eso decimos que se nos viene una gran
lucha en el tema de la Caja Bancaria, que implica tomar
este tema no para la defensa corporativa de los
intereses de los bancarios sino desde el punto de vista
de la sociedad, para lograr efectivamente la
transformación que estamos necesitando, porque tenemos
elementos para influir al respecto.
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