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Inclusión financiera: se conoce por sus beneficios

Vie 23/10/2015 - 14:56 por Editores


Pedro Stéffano, presidente de AEBU | Foto: Javier Calvelo / adhocfotos

ALEJANDRO GONZÁLEZ  — Te agradecemos el espacio que nos has destinado. Estamos analizando el tema de la inclusión financiera porque, a partir de este mes, los trabajadores pueden resolver de acuerdo con su voluntad el cobro de los salarios a través de las instituciones financieras. Y en diciembre —por lo que se ha informado— comenzarán a hacerse efectivos los alquileres por mecanismos parecidos. Sabemos que AEBU fue el principal impulsor de la Ley de Inclusión Financiera que ahora se aplica. ¿Qué los llevó a tomar esta iniciativa? 

PEDRO STÉFFANO — Bueno, es una historia en la que venimos trabajando desde hace muchos años. Si bien esta aspiración se concretó ahora, nosotros teníamos aprobada esta idea en asambleas de 2005, 2007 y 2009. Es decir que hace tiempo que veníamos hablando, aunque no lo hacíamos de la inclusión financiera sino de la importancia de la bancarización. Hoy se le llama inclusión financiera. 

Nosotros entendíamos que para tener un sistema financiero fuerte, para poder promover el desarrollo económico, es necesaria la solidez y la eficiencia de los sistemas, algo que también favorece las políticas públicas y sobre todo las políticas sociales y tributarias, uno de los principales eslabones de esta cadena de la inclusión financiera. 

En AEBU siempre considerábamos que nuestras acciones deben ir necesariamente en defensa de los derechos de los usuarios y, con este tipo de políticas, creo que se está ayudando a que la gente conozca las posibilidades con que cuenta, sepa lo que es la inclusión financiera —como se le llama hoy— y esta pueda llegar a todos los rincones del país donde, como te decía, el desarrollo económico es sustancial.

Y sobre este tema cabe recordar cuando en 2002 y 2003 sobrevino la crisis financiera y   la incertidumbre sobre lo que podía acontecer con el cierre de los bancos; asimismo las consecuencias que esta situación tuvo para las empresas que trabajaban con esos bancos cuando quedaron al margen del resto del sistema financiero. 

Y una regulación de este tipo como la que estamos comentando contribuye, en definitiva, a que se pueda tener un control de las operaciones canalizadas a través del sistema financiero. 

AG — Nosotros apoyamos todas las acciones llevadas adelante por AEBU, sobre todo por la importancia de la información a los ciudadanos. Porque el usuario desconocía que, además de servir para cobrar los sueldos, la tarjeta de débito podía servir como instrumento de pago. Se desconocen muchas cosas. La rebaja del IVA de cuatro puntos con tarjeta de débito y dos con la de crédito, ¿ha resultado exitosa? ¿Tienen algunas observaciones para hacer al respecto?

PS — Hay algunas observaciones, pero primero te quiero decir que ha resultado bastante exitosa. Por ejemplo, en 2014 —de enero a junio— por tarjeta de débito se efectuaban unos tres millones y medio de movimientos. Hoy en día estamos cerca de 15 millones de movimientos. Las cantidades de dinero movilizadas, medidas en dólares, también aumentaron: de 150 millones se pasó a 650 millones. Creo que ha sido un paso fundamental.

AG — En números y en operaciones.

PS — Claro. Nosotros solicitamos al Poder Ejecutivo, especialmente al Ministerio de Economía, que se siguiera respetando el 4 % de rebaja del IVA, por lo menos por un periodo más, hasta que todo el mundo interpretara e incorporara ese uso de las tarjetas de débito.

Creo que debería haberse mantenido porque, si queremos una verdadera inclusión financiera, tenemos que asegurarnos de que la gente conozca sus ventajas. ¿Y cómo las conoce? A través de los beneficios que pueda obtener pagando con tarjeta de débito. Si le sacamos esos beneficios la gente la ve de otra manera, ¿no?

Y creo que esta sería una política que puede ayudar, sobre todo si se tiene en cuenta  cuánto se ha demorado en incorporar a las personas al sistema bancario. Me refiero al cobro a través de cuentas bancarias, los pagos electrónicos u otras operaciones a través de empresas del sistema financiero. 

De manera que nosotros queremos que el nuevo sistema sea efectivo y que la gente lo use como tal. Que vayas al negocio y pagues con tu tarjeta; que no vayas a retirar la plata primero a un banco o a una cooperativa a través del cajero automático; que no haya tanto movimiento de dinero en la calle porque eso también le da seguridad a los usuarios.

AG —  Nos enteramos también de que hay comerciantes que ofrecen a sus clientes rebajarles puntos de IVA si pagan en efectivo. ¿Cómo juzgan esas actitudes?

PS — Creo que el problema radica también en lo que se les cobra de comisión a los comerciantes por las transacciones. Esos dos y medio que les cobran por los pagos  con tarjeta de débito y entre un 4,5 y 5 % por los efectuados con tarjeta de crédito, creo que se tendrían que ir reduciendo. También hay un costo financiero para el comerciante, porque cuando una persona paga en un local con una tarjeta de débito, el dinero en el mismo momento sale de su cuenta, pero al comerciante le llega a las 48 horas mediante un cheque, o a través de una cuenta bancaria si es que la tiene. Hay necesidad de que esos costos sean menores y que sea más rápido el pago a los  comercios, sobre todo al emplear  tarjeta de débito. Porque si hacemos comparaciones, si vamos a comprar con un cheque, el comerciante al otro día tiene el dinero.

AG — Uno de los pilares de la ley era la incorporación de nuevos actores, por ejemplo, los supermercados. Lo que vemos —personalmente me ha pasado— es que los empleados no están capacitados todavía. ¿La capacitación de estos empleados es suficiente como para estar trabajando en algo tan  importante?

PS — Yo siempre digo que todos se pueden capacitar.

AG — Claro

PS — Pero, evidentemente, no son lo mismo que un banco. Hace poco se hablaba de las farmacias, algunas muy conocidas que tienen redes en todo el país, y se afirmaba que serían ideales para hacer este trabajo. Pero yo no veo que en una empresa del sistema financiero vendan remedios, ¿no? 

AG — Se está mezclando todo, me parece.

PS — Hay empresas que hacen algunas operaciones ya en este terreno, pero tienen que tener una cierta capacitación, saber cuál es la tarea que hacen, trabajar en un lugar seguro. Por eso, hemos sostenido la idea de abrir minibancos y oficinas por el estilo para poder  abarcar más territorio y usuarios. Nosotros lo que queremos es que la gente se pueda asesorar para estar seguro de lo que está haciendo; que cuando una persona va a solicitar algo se le explique lo que necesita saber, se le diga a cuánto asciende la tasa de interés, cuánto es lo que tiene que pagar por ese concepto… 

Por eso nosotros planteábamos que se tendría que insistir no solamente en la  educación del usuario, sino también en la de la persona encargada de asesorar en la venta de productos financieros.

AG — Pedro, esto lo digo a nivel personal, pensando, por ejemplo, en el secreto bancario. ¿Cómo una persona que está en una caja del supermercado, vendiendo un quilo de arroz o dulce de leche a un cliente, puede de inmediato atender una operación de un crédito para su vecino, con una cola de gente atrás escuchando? Hay cosas que no combinan, pero esta es una reflexión personal. 

PS — Creo que el secreto bancario no se ve vulnerado en la Ley de Inclusión Financiera. Pero lo que sí creo es que hay gente que se puede ver vulnerada, porque es difícil ser atendido en la caja de un comercio sin tener una cola atrás. Por eso sería ideal tener un lugar específico —donde sea— para poder realizar esta tarea. 

AG — A nivel general, sobre la aplicación de esta ley, ¿hay cosas a destacar o a corregir que quieras observar?

PS — Me parece que ha sido bastante positivo todo esto. Se está incorporando la ciudadanía, pero creo que falta educación sobre lo que es el sistema financiero, sobre lo que es la ley misma.

Nosotros estamos intentando cerrar esa brecha: estamos participando de los encuentros en diferentes puntos del país del Banco Central, estamos trabajando en conjunto la Asociación de Bancos, el Banco República y AEBU en ferias sobre educación financiera. 

Cuesta hacer esta tarea porque faltan personas para llevarla adelante, pero tenemos que seguir trabajando para favorecer la implementación de las políticas sociales y tributarias, que son cosas en las que esta ley ha avanzado mucho.

 

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