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Mesa redonda «Inclusión financiera, inclusión social» (Segunda parte)

Jue 15/05/2014 - 17:02 por Editores

Transcripción de las intervenciones de Alejandra Pico —economista del Instituto Cuesta Duarte— y de Gustavo Pérez —presidente de AEBU— en la mesa redonda «Inclusión financiera, inclusión social» con que nuestro sindicato conmemoró sus 72 años de vida.

ALEJANDRA PICO 

Buenas noches. En primer lugar, desde el Instituto Cuesta Duarte queremos saludar a AEBU en su aniversario y agradecer por la invitación a participar en esta mesa. Voy a ser bastante breve y no me voy a detener en lo que plantea la ley de inclusión financiera porque Eva ya comentó sus principales aspectos. Simplemente, lo haré en dos puntualizaciones que hemos discutido en el equipo técnico del Cuesta Duarte y los distintos órganos de la central. Un aspecto hace a la ley, y otro a su efecto en la rebaja del IVA.

En primer lugar, sobre la ley, compartimos el diagnóstico de Eva sobre el sistema y la inclusión financiera en el Uruguay; por eso consideramos que esta es una ley importante.

 Queremos agregar que la inclusión financiera en Uruguay no solo tiene rezagos en el uso de instrumentos financieros respecto a la región y los países industrializados, sino que además el acceso a los servicios financieros está distribuido de manera muy desigual. 

No solo no están al alcance de toda la población los instrumentos financieros, sino que además son los hogares de menores ingresos y las empresas pequeñas las que tienen un menor acceso. Y cuando lo hacen obtienen servicios de menor calidad y mayor costo. Un ejemplo claro es lo que sucede en el caso del crédito, donde los hogares de menores ingresos y las empresas más pequeñas, en general, reciben peores condiciones y pagan costos mayores.

En este sentido el objetivo de la ley es universalizar el derecho que tiene la población de acceder a estos servicios financieros, y por lo tanto consideramos que apunta a una dimensión más de la inclusión social —la inclusión financiera—que se ha venido atendiendo con otras políticas. 

Nos queda la duda sobre la implementación de la ley para algunos colectivos de trabajadores, si bien esta, por implicar un cambio económico, social y cultural grande, ha planteado una cierta gradualidad en su aplicación.

Nos queda la duda también sobre cómo se insertarán algunos colectivos en la aplicación de esta ley. Nos preocupa especialmente el caso de los trabajadores más vulnerables, como las trabajadoras del servicio doméstico y los trabajadores rurales. 

Por distintas razones, como en el servicio doméstico —que tiene una modalidad de pago distinta al resto de los sectores— no hay certeza de cómo van a cobrar sus salarios por medios electrónicos. Y en la medida en que no lo hagan, no se van a ver beneficiados, en un principio, del descuento del IVA que tendrían al pagar transacciones por estas vías. 

Y además nos preocupa que, si no se incorporan al funcionamiento del sistema, sigan accediendo al crédito en peores condiciones y paguen costos de acceso que puedan ser aún mayores, si paralelamente esas instituciones apuntan a una menor cantidad de usuarios. 

No hacemos una crítica a la ley, pero nos gustaría ver que su aplicación empiece a mirar qué sucede con estos colectivos en estos primeros años de aplicación gradual, para que, junto con la educación financiera, se trate de que la ley sea lo más incluyente posible y abarque a estos colectivos un poco particulares.

La ley está planteada como un vehículo a través del cual se dé la rebaja de dos puntos del IVA que se había prometido en este gobierno. En primer lugar, queremos resaltar que desde la central se ha ido planteando que es necesaria esta rebaja, uno de los cambios impositivos que consideramos más importantes. Muchas veces los trabajadores hacen hincapié en el aumento del monto mínimo no imponible del IRPF, porque el IVA es un impuesto que está muy incorporado. Sin embargo es sumamente regresivo, y al recaer sobre el consumo no diferencia las características de quienes lo pagan. Eso genera que terminen pagando más en relación a sus ingresos quienes menos perciben.

Nosotros venimos haciendo hincapié hace tiempo en que es fundamental la rebaja del IVA. Esta rebaja será a través de pagos con tarjeta de débito y en un primer momento con tarjetas de crédito. No es la rebaja generalizada que veníamos planteando. Pero siempre que se plantea una rebaja del IVA también está el tema de quién se apropia de ella, porque en un contexto en que varios factores hacen subir los precios, es difícil que la rebaja se termine trasladando realmente a los compradores, y muchas veces son otras partes de la cadena, o de los empresarios los que se la apropian.

Los pagos con tarjetas de débito y crédito, en un primer momento, aseguran que sea el usuario quien se apropie de la rebaja. También creemos que eso irá acompañado de una disminución de la informalidad y la evasión (o de un aumento de la formalización). 

Son aspectos bienvenidos, pero seguramente representen para el gobierno un sacrificio fiscal más chico que si la rebaja del IVA se hiciera a todas las transacciones financieras, independientemente del medio de pago. En ese sentido, nos parece importante que a medida de que esta rebaja se vaya saneando con una menor evasión y mayor formalización, se sigan rebajando  más puntos de IVA tanto en la tasa del 10 % como en la del 22 %, que en un primer momento pasarán a ser del 18% y 6% para tarjetas de débito. 

Por último, hay que señalar que también es importante que en los primeros años de implementación gradual de la ley, se monitoree a ver qué pasa con el volumen de negocios de los bancos. En la medida en que representen mayores ganancias para el sistema financiero, que estos puedan ser traducidos en menores costos a los usuarios, o en condiciones más beneficiosas aún, sobre todo en lo que hace a los créditos. Estos son los aspectos que estamos discutiendo en el instituto y la central. 

Nosotros también estamos de acuerdo con la aplicación de esta ley. Consideramos que es una ley de inclusión social que apunta a otra dimensión de la inclusión que tal vez no se había tocado con el resto de las políticas. Pero para que realmente sea una ley que apunte a la inclusión social, nos parece bueno que los primeros años se monitoree qué pasa con ciertos aspectos que son claros en el papel, pero cuya aplicación puede generar dificultades.

GUSTAVO PÉREZ

Antes que nada, muchas gracias al compañero Marcelo [Abdala] y a los otros compañeros del PIT-CNT que han venido a nuestra casa. También a la compañera Alejandra [Pico], en representación del instituto Cuesta Duarte. Agradecemos a quienes tienen roles de gobierno y legislativos y hoy están con nosotros; los seguimos sintiendo como compañeros. 

Hay que agregar a Gustavo Marton, quien no dio tiempo a nombrarlo antes porque llegó en forma reciente, pero también es una presencia que se suma y a la compañera representante de la Central de Trabajadores de Cuba. Es un honor que esté con nosotros. Les contamos que en ocasión del 70 aniversario de AEBU, durante la celebración que hicimos en el interior del país, también tuvimos el honor de que nos acompañara la por entonces embajadora de Cuba, la señora Carmen Pérez Masón y la esposa de uno de los detenidos cubanos en Estados Unidos, quien había venido a promover la campaña por su liberación. De modo que nos sentimos estrechamente vinculados y es un honor y un gusto que hoy pueda estar compartiendo con nosotros.

También queremos agradecer a compañeros trabajadores de ANDA que hoy están presentes compartiendo con nosotros. Como sabemos, forman parte de una federación hermana del PIT-CNT, Fuecys, y hoy están junto a nosotros. Para nosotros es un motivo de alegría y orgullo porque precisamente esto lo hacemos entre todos. 

Aunque esta actividad la fuimos generando en los últimos días, creo que hay un buen número de compañeros participando.  Porque pensábamos cómo podíamos dar un mensaje de peso en torno a nuestro aniversario y entonces fuimos llegando a la conclusión de que en este momento —recientemente votada la ley por la que AEBU tanto bregó en el pasado (y no solo por la ley sino por las ideas que allí están)— nos parecía que había que hacerlo rápidamente y aprovechar las fechas. 

Todos sabemos que este es un año complicado entre las elecciones y el mundial de fútbol. Además, estamos todos medio tristes porque al Liverpool de Suárez le empataron un partido a último momento, después de ir ganando tres a cero. Entonces, seguimos muchos acontecimientos del quehacer internacional y hay que ir ubicando los momentos. Pero queríamos dar este mensaje no en forma aislada, si bien a cada paso que damos nos sentimos formando parte de la clase trabajadora. 

Queríamos dar el mensaje, además, con una presencia explícita del PIT-CNT. Para nosotros esto tenía una importancia fundamental, porque precisamente en este nuevo tránsito que empezamos a recorrer con la ley, lo que pretendemos es que ella sea inclusiva y beneficie a miles de trabajadores. Por  lo tanto importaba que la representación de los trabajadores organizados en Uruguay estuviera aquí, como estuvo cuando comparecimos en la Comisión de Hacienda de Diputados, cuando el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT llevó su postura, sus apoyos, sus críticas y sus aportes. 

No somos ni vamos a ser meramente sujetos receptivos de un texto legal, sino que nos sentimos formando parte en algunos de sus contenidos. Y a los que no nos satisfacen del todo o vemos que hay que mejorar, los vamos a seguir peleando.

Precisamente, la concreción de este instrumento legal pauta lo que es la acción del movimiento sindical y qué representa esta acción en el tiempo. El movimiento sindical no se plantea objetivos de hoy para mañana. Ni que el 100 % de los anhelos puedan concretarse en períodos cortos. Obviamente, queremos lo mejor y lo más rápido, pero sabemos que la historia tiene su camino y las cosas tienen que sedimentarse. Por eso, en este documentito que entregamos —un pequeño resumen— intentamos dar esa idea de camino, de tránsito. 

Algunas de estas ideas son viejas banderas de AEBU como la obligatoriedad del pago de salarios a través de cuentas bancarias. La ley agrega otro tipo de empresas también, pero de alguna manera globalicémoslo en una forma que obligue al patrono a pagar en forma registrada, en blanco, y con la aportación correspondiente a la seguridad social a cada trabajador. Y darle la potestad al trabajador de que pueda aun reclamar si el patrón insiste en pagarle por afuera, para que pueda presentarse a reclamar el pago nuevamente y en forma, tras lo que se le pudo haber pagado por debajo de la mesa. 

Destaco la libertad del trabajador para elegir en qué empresa y en qué tipo de institución pretende obtener el servicio financiero, la contribución de la ley al blanqueo de la economía, a la tributación y a su control. ¿Cuántas veces nos quejamos los trabajadores de que quienes inevitablemente pagamos impuestos somos los que tenemos un recibo de sueldo, trabajadores o jubilados? Y otras actividades eluden la contribución tributaria. 

Una ley de este tipo comienza a extender el brazo del Estado para evitar ese tipo de evasiones y hacer que el sistema tributario sea más justo, como el que buscamos, que se planteaba en la oratoria del Primero de Mayo, donde se reclamaban ajustes al IRPF, porque los sistemas no son permanentes ni congelados. Los sistemas evolucionan y el movimiento sindical está precisamente para ensanchar esa evolución, para hacerla más inclusiva y favorable a los sectores más desposeídos o débiles de la sociedad. Necesitamos instrumentos de este tipo —como bien decía la compañera Alejandra— que puedan ir reduciendo esos impuestos que son más regresivos en el consumo del trabajador. El que tiene menos ingresos es quien utiliza el porcentaje mayor de su salario en comprar las cosas para subsistir. Entonces está pagando lVA por casi la totalidad de su salario. Que estas cosas pudieran verse reducidas y el trabajador sea favorecido es un viejo anhelo que ya estaba planteado y hoy simplemente intentamos demostrarlo. 

La tarea paciente de AEBU ha llevado a que muchas de estas cosas fueran resueltas en congresos de nuestra central, porque AEBU aportaba los documentos con banderas de este tipo. Hoy se van concretando y este hecho es motivo de alegría. Pero también es un compromiso, porque nos sentimos muy comprometidos para que todas las empresas que forman parte del sistema financiero tengan la capacidad de operar y no solo de permanecer en el nuevo escenario, sino también de crecer. Me refiero tanto a bancos como a cooperativas o administradoras de crédito, incluso transportadoras de valores, que también se vinculan en este nuevo andamiaje. Ese es el objetivo. En la medida en que haya más uruguayos incluidos en este sistema más optarán por atenderse en cooperativas, administradoras de crédito o bancos, no importa dónde. 

La libertad del trabajador está garantizada y estimulada incluso por elementos que el sindicato y nuestra central sindical contribuyen a plasmar, en el sentido de dar facultades especiales a las organizaciones que pueden ser más débiles en el mercado. Y a su vez, que esto se pueda transformar en más trabajo. Porque también aquí hay algo sanamente corporativo, que es aumentar el trabajo en nuestro ámbito. Es la contribución que hacemos al país, y a satisfacer la necesidad de llegar a elevar los niveles de empleo, de capacitación, de calidad de empleo. Esta es una pelea que damos todos los días, y a través de instrumentos que lleven el servicio a la población. El otro elemento es el de la profundización de las posibilidades de conocimiento y educación del conjunto de la población sobre estos instrumentos. 

Ya hay propuestas que hoy son ley y que AEBU llevó adelante junto al PIT-CNT, como que las empresas deban proporcionar al usuario la información detallada de los productos que van a tomar; una información pormenorizada de qué cosas tiene a la mano y qué instrumentos puede utilizar. Pero esto hay que extenderlo. Propusimos cosas que no fueron recogidas, pero no por ello las puertas van a estar cerradas. Creemos que hay que seguir redoblando, junto al BCU, toda la tarea de educación.

Pensamos que el Estado debe involucrarse y hacer responsables a las empresas, que son quienes tendrán mayores niveles de negocios. No solo de hacer su publicidad comercial —para que la población compre su producto— sino para informar las implicancias, riesgos y condiciones en que se adquiere un crédito o se usa una tarjeta o una red de cajeros o una POS, o la diferencia entre una tarjeta de débito y una de crédito. En fin, estimular el ahorro. 

Porque si bien hoy muchos uruguayos no tienen capacidad de ahorro, otros sí la tienen y no son pocos. Y en definitiva, el salario no es para gastar en todas las cosas que están en vidrieras o en tandas publicitarias; también hay que dar una mirada consciente hacia el futuro y el ahorro debe ser otro elemento (no solo el crédito, para consumir más). Y todo esto hay que procesarlo y discutirlo en los ámbitos de trabajo. Pero también el Estado debe asumir el compromiso y junto a las empresas trasladar esta responsabilidad para que efectivamente esto se pueda cumplir.

Un tercer nivel en el que AEBU piensa continuar el seguimiento de esta ley es en asegurarse de que su llegada a la población se pueda hacer en las mejores condiciones. El apuro por llevar el servicio rápidamente a todas partes puede hacer que algunos instrumentos que se utilicen no sean los más idóneos. Nosotros seguimos creyendo en la especialización de los trabajadores de cada área para llevar la información y asesoramiento adecuados.

A veces vemos experiencias de otros países, cuando un trabajador de una farmacia, muy bien capacitado para su tarea de vender medicamentos cosméticos o perfumería, quizás no tiene igual capacidad para asesorar a alguien sobre qué créditos tomar, en qué condiciones y plazos. 

Entonces, seguimos reivindicando que debe haber un nivel de acercamiento de las empresas, bancos y administradoras de crédito a través de redes. Debe haber una presencia bastante mayor a la actual. Eso también es trabajo para los uruguayos y también es mejorar la calidad de atención a los usuarios, fundamentalmente a los nuevos. 

Por lo tanto pretendemos tener en las próximas semanas reuniones con el Ministerio de Economía, con el BCU y las empresas, para empezar a analizar estos temas, porque la ley requiere una instrumentación que pensamos también necesita del aporte de los trabajadores. AEBU ya lo ha manifestado en distintas oportunidades que está abierto a discutir todos los temas vinculados con el crecimiento, el desarrollo del empleo en el sector y la llegada más directa a los usuarios. Estos temas tienen una ingeniería y hay que discutirlos. Pero estamos abiertos y lo hemos resuelto en esta forma en la última Asamblea Nacional de Delegados del año pasado. 

AEBU está dispuesto, pero lamentablemente las empresas —los patrones— son quienes no están dispuestos a discutir estos temas y prefieren hablar de costos en lugar de hablar del servicio. Prefieren otorgar sumas importantes y cuantiosas por debajo de la mesa como premios a unos pocos, en vez de discutir con el sindicato cuáles son las remuneraciones razonables, por dónde se puede crecer y por dónde la entidad puede vincularse de manera mejor y más directa con sus usuarios. Esta también es una tarea de tiempo, permanente, de seguimiento, y donde sin duda no vamos a claudicar. 

Por lo tanto, compañeros, este es el mensaje de hoy. Insistimos que es una alegría poder hacerlo en conjunto con nuestra central, y el compromiso es el de continuar en esto. Seguramente, en la medida en que se pueda y en que las actividades del país lo permitan, cuando la ley esté en proceso de instrumentación pensamos hacer algún otro encuentro de estas características. Más grande, más público, pudiendo convocar a distintos sectores. Hoy veíamos al presidente de la Cámara de Comercio decir algunas cosas bastante disparatadas sobre el relacionamiento con el sindicato. También incursionaba en algunos aspectos de esta ley.

Son sectores con los que sería bueno discutir para conocer su visión de la ley, y qué vemos los trabajadores como futuro. 

Es un gusto poder estar celebrando entre trabajadores y acompañados. Simplemente, los invitamos a quedarnos un rato más, compartiendo un pequeño brindis en la casa de los trabajadores, con los trabajadores. Porque este es nuestro lugar y no nos vamos a mover de acá. El futuro será nuestro en la medida en que permanezcamos juntos. Gracias, compañeros.

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