Trabajadores satisfechos o migrantes en potencia

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Trabajadores satisfechos o migrantes en potencia

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El tiempo político que recorremos ha puesto como primera preocupación de los sindicatos la continuidad y los contenidos de los consejos de salarios.

Uruguay se encuentra en una cuenta regresiva hacia octubre y AEBU, como el resto del movimiento sindical, aspira a mantener los avances en derechos y salarios hasta ahora logrados. En especial, las mejoras salariales y de las condiciones de trabajo han estado firmemente ligadas al funcionamiento de los consejos de salarios.

Por ello, hablar de estos órganos de negociación en el próximo gobierno implica también hacerlo de nuestro futuro. «Cuando decidimos consejos de salarios, hablamos del salario real de los trabajadores, pero también del nivel de empleo. Y si hablamos de empleo, hablamos de los niveles de tasas de desempleo que queremos aceptar; de si queremos seguir en esta corriente o queremos volver a tener un país de migrantes, como cuando no se citaba a los consejos de salarios, durante la dictadura y en los años 90». Así puso las cosas en una primera aproximación al tema José Iglesias, presidente del Consejo del Sector Financiero Privado, en conversación con Camacuá y Reconquista. 

Sobre esta alternativa entre trabajadores satisfechos o migrantes en potencia, Iglesias recordó que los primeros perdieron una porción importante de salario en un proceso acompañado por altos niveles de desempleo. Pero además, «hubo cantidades muy importantes de uruguayos que migraron por temas económicos, junto a los que lo hicieron por razones políticas. Uruguay no les daba una salida, o la salida era Carrasco. No creo que haya un uruguayo que no tenga un amigo, un compañero, algún familiar que no haya emigrado. Emigraron en los años 70 y en los 80 con la dictadura, y siguieron emigrando en los años 90. Recalco estos datos de la emigración porque muchas veces no se manejan. La realidad es que todos sabemos que hay muchísimos uruguayos que están afuera y están afuera porque las políticas laborales que se llevaron adelante en aquellos años duros significaron la expulsión de trabajadores hacia el exterior»

La conexión entre los consejos de salarios y el mercado de consumo es uno de los elementos en los que se basa el crecimiento económico. Así lo fundamentó Iglesias: «Cuando no se llamó a los consejos de salarios cayó el salario real, porque cuando estos no funcionan o los salarios los fija el gobierno por decreto y por debajo de la inflación, se pierde capacidad adquisitiva. Pero no solo se pierde salario real, [al mismo tiempo] aumenta la tasa de desempleo y baja el nivel de empleo. La cuestión es simple: cuando los trabajadores no tenemos capacidad de compra, no solamente perdemos nosotros; también lo hacen los pequeños, medianos y grandes comerciantes. Pierden porque no hay actividad. Además también se perjudican los que producen en la industria o en el agro para el mercado interno, porque carecemos de capacidad de compra. Y entonces baja el empleo también en esos lugares. No solo perdemos los trabajadores activos, también pierden los jubilados y pensionistas de este Uruguay. Por lo tanto, cuando hablamos de consejos de salarios no lo hacemos de una entelequia, lo hacemos de la vida de los trabajadores uruguayos». 

El comportamiento de la economía uruguaya demuestra estas afirmaciones, agregó el presidente del consejo del sector privado: «Los consejos de salarios tienen una forma particular de funcionamiento: es una relación que se da entre el gobierno, las cámaras empresariales y los sindicatos. Funcionan en este país desde los años 40 con excepción de los casos antes nombrados. Si comparamos los años en que no fueron citados con aquellos en que funcionaron, encontramos clara evidencia a favor de los consejos de salarios. ¿Por qué? Porque en estos 15 años en que han funcionado sin interrupción, aumentaron el nivel de empleo, la demanda de trabajo, el salario real y lo hicieron en forma considerable. Si bien los números sobre la emigración son difíciles de llevar, ella bajó notoriamente. ¿Y por qué lo hizo? Porque básicamente hubo más demanda de trabajo y los uruguayos nos pudimos quedar acá a laburar y hacer nuestras vidas».