Un Primero de Mayo excepcional

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Un Primero de Mayo excepcional

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Bajo el azote de la pandemia y el castigo económico que impone el Gobierno, más que nunca los trabajadores deben buscar sus respuestas a la injusticia.

EDITORIAL 

En este doloroso y difícil momento que vive el pueblo uruguayo, con la salud y la vida de miles de compatriotas en riesgo, el movimiento sindical ha asumido en forma responsable nuevas formas para conmemorar y manifestarse en un día tan trascendente.

Este Día Internacional de los Trabajadores requiere impulsar y promover en el conjunto del pueblo un imprescindible debate sobre la etapa que atravesamos y las respuestas necesarias.

La crisis sanitaria, económica y social que enfrenta nuestro país es insoslayable. La pandemia nos obliga a establecer como prioridad la preservación de la salud, y este ha sido un fuerte condicionamiento que ha deteriorado el empleo, los ingresos y la calidad de vida de la mayoría de los uruguayos.

Pero el impacto que viven grandes sectores de nuestro pueblo no es resultado directo de la crisis sanitaria sino de las decisiones tomadas por un Gobierno que ha elegido descargar sobre trabajadores —formales o informales— jubilados, pequeños comerciantes y población vulnerable, todo el peso de la crisis. El Poder Ejecutivo ha priorizado asistir a los sectores económicos más poderosos y preservar sus grandes riquezas.

Sin medir consecuencias, se ha impuesto la mayor rebaja de salarios y jubilaciones desde la crisis de 2002. Se ha devaluado la moneda e  incrementado las tarifas por encima de la inflación, aumentado la carga impositiva sobre los ingresos, y desmantelado las políticas sociales. A la vez se redujo el alcance de la protección social y avanzó la privatización del Estado. Se ha elegido defender el capital y los sectores privilegiados, desamparando a los más humildes.

Por ello, en medio de tanta adversidad, este es un Primero de Mayo de enorme compromiso. Con la salud y la vida, con los más vulnerables, con los cientos de miles de compatriotas que hoy tienen dificultades de empleo o directamente han caído en niveles de pobreza extrema. También compromiso con la derogación de los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración, para limitar el modelo concentrador y privatizador que ella implica. Compromiso con la defensa de los ingresos de trabajadores y jubilados, mediante la preservación del mercado interno como base requerida para la generación de empleo. Compromiso con un modelo de seguridad social justa y solidaria.

Un Primero de Mayo de excepción por las condiciones en que se desarrolla, pero —muy especialmente— por el desafío que conlleva de seguir construyendo la unidad de nuestro pueblo.