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Entrevista a FERNANDO GAMBERA, secretario general de
Aebu e integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.
MANUEL MÉNDEZ – Acaba de tener lugar una actividad
especial con el auspicio de Fesur y la casa Bertolt
Brecht, con participación de invitados especiales,
como algunos delegados de Comisiones Obreras de
España (CC. OO.); de la Central Sindical de las
Américas, así como tres integrantes del Secretariado
Ejecutivo del PIT-CNT, Juan Castillo, Fernando
Pereira y Fernando Gambera. ¿Qué se comentó sobre la
situación sindical en América Latina y el Caribe y
qué novedades hay sobre la unificación de centrales
sindicales?
FERNANDO GAMBERA – Fue un encuentro donde tuvimos
oportunidad de participar varios dirigentes
sindicales uruguayos y militantes de distintos
sindicatos del PIT-CNT. Estuvimos en contacto con
compañeros que trabajan en derecho laboral, juristas
destacados en la defensa de los derechos laborales,
así como con algunos dirigentes sindicales de
América Central y de otros países de América, que
participaron en este encuentro, que nos dio la
oportunidad de compartir esa discusión con Víctor
Báez, secretario general de la Central Sindical de
las Américas.
Creo que la parte más interesante era intercambiar
ideas sobre este proceso de unificación sindical en
América. Hoy la Central Sindical de las Américas
representa a 52 millones de trabajadores, que siguen
la autoreforma, un proceso de discusión en el que se
avanza desde un sindicalismo que no es meramente
reivindicativo, hacia otro que tiene un componente
sociopolítico. En este sentido, nos regocijó ver la
imagen que estos compañeros tienen de Uruguay y del
PIT-CNT. Nuestra central tiene bastante camino
andado en la actitud reivindicativa de defensa de
las condiciones laborales de los trabajadores, y
además, por realizar análisis sociopolíticos y
planteos programáticos.
Nos sorprendió gratamente el análisis y la
valoración que hacen dirigentes sindicales de otros
países y el propio Víctor Báez, sobre el proceso de
estos cuatro años y medio en el Uruguay, en el mundo
laboral. También evaluaron lo que significa
incorporar una ley de negociación colectiva y tener
una ley de fueros sindicales, algo que pone a
Uruguay como uno de los países más avanzados de
América Latina, en contraposición con Colombia o
Guatemala, donde se asesinan sindicalistas día por
medio con total impunidad.
Las realidades son muy variadas en América Latina,
tanto en las definiciones de las centrales
sindicales como en la unidad sindical, porque hay
países con diez o doce centrales sindicales. Por
suerte, en Uruguay hemos construido una única
central. Las realidades políticas y los derechos
laborales en algunos países son lamentables, con
gobiernos que combaten la actividad sindical.
MM – ¿Qué análisis se hizo sobre la crisis
internacional y su impacto en el mundo del trabajo?
FG – Se tomó como base de discusión el documento
elaborado en la Cumbre de los Pueblos de Trinidad y
Tobago, cuando se celebró la cumbre de presidentes.
Todo el movimiento sindical latinoamericano ha
estado movilizado bajo una consigna que es la que ha
manejado el PIT-CNT en Uruguay: que la crisis no la
paguen los más humildes. Para evitarlo hay que tomar
medidas de blindaje social.
Se reconoció que en Uruguay se ha avanzado en ese
sentido, porque hay medidas de blindaje social
referidas a la extensión del seguro de paro y otras
cuestiones que aún seguimos discutiendo. A
diferencia de otros países, hemos podido avanzar en
estos aspectos. Según la forma en que Uruguay
transitó en estos cuatro años y medio, con
negociación colectiva, hemos tenido condiciones
mucho mejores para enfrentar la crisis, a diferencia
de lo que decían los defensores del neoliberalismo a
ultranza. Está quedando demostrado en el transcurso
de estos meses.
Las claves son aumentar la unidad sindical al nivel
de las américas. Sin duda, es necesario tener más
integración política de los países y mejor
integración política a nivel de las regiones, como
en el Mercosur. Hay que seguir trabajando para que
el internacionalismo de los trabajadores se siga
plasmando en actividades que sean más que
intercambios epistolares. Deben ser actividades
concretas, con movilización, que nos unan con los
países que están sufriendo cosas parecidas.
MM – ¿Hay posibilidades de llevar a cabo alguna
movilización coordinada en la región?
FG – En octubre del año pasado hubo movilizaciones
de nivel mundial, no solo en América. Se notó
claramente una unión de América Latina en torno a la
definición de trabajo decente que los trabajadores
promovemos a nivel de la OIT. Entre el 27 de marzo y
el 1 de abril pasado hubo una movilización
coordinada de las centrales sindicales de América
ante la crisis. En Uruguay hubo un paro general en
la mañana, con un acto callejero en las puertas de
la sede del PIT-CNT. La consigna reclamaba que la
crisis no la pagaran los más humildes. Ahora se está
coordinando algunas movilizaciones que reediten el
tema del trabajo decente. Seguramente será en
octubre, y habrá que seguir conversándolo.
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