|
Entrevista a GUSTAVO PÉREZ,
presidente de Aebu.
MANUEL MÉNDEZ – En la última entrevista a Gustavo
Pérez hicimos un balance de 2009, y había quedado
pendiente comentar las líneas estratégicas de Aebu
para 2010, no solo en la interna sino también en
cuanto a la orientación del sistema financiero al
servicio del interés nacional, que para Aebu sigue
siendo un asunto de Estado. ¿Ya se reunieron con las
nuevas autoridades nacionales?
GUSTAVO PÉREZ – Todavía no. El próximo gobierno
todavía se está conformando. Estamos en una etapa de
designación de autoridades, así que hay un trabajo
interno que no permite los contactos. Es de interés
de Aebu —y no dudamos que también sea de interés del
gobierno entrante— poder conversar sobre temas que
tienen que ver con el sistema financiero, la banca
pública, la marcha del sector, la regulación del
sistema… Pero nos vamos a reunir porque es de
interés de Aebu y también del gobierno entrante
conversar sobre esos temas y otros.
Nos estamos preparando para un año marcado por el
cambio de gobierno. Todo cambio de gobierno implica
cosas nuevas. Creo que el nuevo gobierno trae
consigo nuevos objetivos programáticos que quiere
plasmar, y el país tiene que apuntar a que la
plataforma que se consiguió en estos cinco años de
crecimiento pueda seguir adelante. Lo nuestro está
en sintonía con el resto de la sociedad; estamos
delineando un plan para poder desarrollar objetivos
que ya hemos planteado y muchos de ellos vienen en
proceso de concreción. Pero los vamos aterrizando y
potenciando.
MM – ¿Cuáles serían esos objetivos?
GP – Pienso que hay cuatro áreas en las que el
sindicato tiene que trabajar: un área programática,
un área reivindicativa, otra de organización interna
y otra de crecimiento social dirigida a nuestra masa
de afiliados. En cuanto a lo programático, venimos
trabajando desde hace mucho, y la última Asamblea
Nacional de Delegados mejoró un documento ya
aprobado, potenció una serie de ideas a plasmarse en
torno a la vinculación del sistema financiero con el
sector productivo, con la realización de un
observatorio del sistema financiero como idea muy
novedosa. Tenemos la posibilidad de ir analizando
variables que tienen que ver con el sistema y no
solo en su fase comercial o de vinculación con los
distintos sectores, sino también en lo referido al
área laboral, a la evolución del trabajo en calidad
y cantidad. Y también queremos profundizar las
líneas que lanzamos sobre la bancarización,
profundización de la inserción y el servicio
bancario, en la medida en que el sistema y el país
están siendo golpeados por un fenómeno de
concentración empresarial.
No nos parece bien que haya excesiva concentración
empresarial, más allá de que sean reglas de juego
impuestas en el mundo. Hay que dar una batalla muy
grande para que una pluralidad de empresas tenga
interés en trabajar en el país. No compartimos las
posiciones que estos días algunos banqueros han
emitido, en el sentido de que la plaza no es
atractiva y que en Uruguay prácticamente no se puede
trabajar. Es todo lo contrario. El país está en
expansión, pero hay que acompasar esta expansión con
la formalización de la economía, con mejoras en los
controles y la reforma tributaria.
Hay una propuesta que vamos a llevar al BCU este
año, que es la idea de constituir un equipo de
trabajo en conjunto, para iniciar un proceso que
podríamos llamar de alfabetización de la población
en materia de uso del sistema financiero. Para que
la población utilice el sistema financiero tiene que
conocerlo y saber cómo usarlo y para qué le puede
servir. La capacidad de llegada que tenemos los
trabajadores es un elemento imprescindible para un
proceso que debe ser de interés del gobierno y
también del sindicato bancario, naturalmente.
Tendremos que conversar con los bancos oficiales
sobre su futuro, sobre la banca de inversión y hacia
dónde va la política de seguros, la política
regulatoria…
MM – Además de la reforma del Estado que propone el
gobierno…
GP – Naturalmente. Hay temas muy claros en cuanto a
la reforma del Estado, que tienen que ver con
parámetros de productividad que puedan incidir en el
salario. Hay que discutir estas cosas, y también
tener participación en la elaboración de planes. El
sindicato tiene que aspirar a participar en la
elaboración de planes de cada uno de los bancos
oficiales. Desde el principio pretendemos tomar
contacto con las autoridades una vez que estén
nombradas, para hablar estas cosas.
Es fundamental que el crecimiento económico del país
no se detenga y para eso necesita financiamiento.
Hoy el sistema tiene mucha liquidez y hay que buscar
la forma de vincular esa liquidez con el sistema de
producción. Lograrlo es responsabilidad de los
bancos del Estado y de la banca privada, así como
del organismo regulador y las políticas de gobierno.
Es decir que hay un área muy densa para conversar y
concretar cosas este año. Hay un área reivindicativa
y hay que tener en cuenta los nuevos sectores que se
van incorporando a Aebu, provenientes del sistema
financiero no bancario. Hay un proceso de
negociación, con consejos de salarios, que debemos
potenciar. De estas acciones deben ir surgiendo
fortalezas para nuestra organización. Aebu necesita
ir renovando sus cuadros progresivamente. Hoy se
afilian muchos compañeros muy jóvenes, provenientes
de bancos y de nuevos sectores que están pidiendo
cancha. Tenemos que procesar el fortalecimiento de
la organización en todo el país, que permita ir
incorporando esos cuadros a los niveles de
dirección.
Por último, este año también tenemos que avanzar
sobre aquellos compromisos de inversión social de
cara a los afiliados. Este año pasado ya se
concretaron algunos, como en el camping de Aebu en
Piriápolis y con las mejoras en la guardería, pero
también nos queda el proyecto de las termas del
Daymán, que ya tiene un equipo trabajando; este año
deben iniciarse las obras. También nos queda el
hogar estudiantil. Hay una serie de elementos de
orden social vinculados a la calidad de vida de los
afiliados. También hay un proyecto de colonia de
vacaciones cerca de Cabo Polonio, pensando en
sectores más jóvenes. Aebu tiene jóvenes afiliados y
también están los hijos de nuestros compañeros. Es
un área que no debemos descuidar, porque es muy
importante la mejora de la calidad de vida
permanente, y la lograremos con convenios y con lo
que podamos hacer con nuestras propias posibilidades
y recursos. Es importante que todo esto no se
transforme en una carga para el sindicato, sino que
sea un beneficio para el afiliado y para la
institución.
MM – En cuanto a la Caja Bancaria, ¿cuál va a ser el
trabajo este año?
GP – La Caja Bancaria está ligada a nuestra acción
programática. Para la Caja Bancaria es fundamental
la expansión del negocio bancario y que se mantenga
el nivel de afiliados y en la medida de lo posible
crezca. Hoy tenemos una Caja Bancaria consolidada,
donde nuestros delegados están trabajando en una
reestructura y aggiornamiento, para poder
atender a los más de 6000 nuevos afiliados que
tienen demandas y prestaciones en actividad a
diario. Por eso, la estructura de la caja puede ser
una herramienta útil y llevar a que los trabajadores
que llegaron por una ley a la Caja Bancaria
permanezcan por su propia voluntad.
Fundamentalmente, lo importante es sostener e
incrementar el trabajo en la medida en que se pueda.
Como dijimos siempre: no hay Caja Bancaria sin
bancarios. Y hoy decimos que no hay Caja Bancaria
sin afiliados del sistema financiero o sin
trabajadores del sistema financiero. Porque
afortunadamente, hoy los afiliados a Caja Bancaria
no somos solo bancarios.
Pero no hay Caja Bancaria si todo ese universo de
20.000 trabajadores no sigue aportando. Lo que
pudimos lograr con la ley tenemos que plasmarlo en
la realidad cada mes y cada año, fortaleciendo esa
área. Por lo tanto, cada opción que el sindicato
toma en pro del trabajo y la estabilidad, el
crecimiento del negocio bancario, es una acción en
beneficio del sostenimiento de la caja.
Transcripción: Valentina Roldós
|