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 Martes 6 de mayo

 

 

 

 

«El sistema financiero está expulsando a los sectores más bajos de la economía nacional»


  

Palabras de GUSTAVO PÉREZ, presidente de Aebu, en el 66º aniversario del sindicato bancario.

Compañeras, compañeros, autoridades:

Este es el primer 5 de mayo que vamos a celebrar sin el Gordo entre nosotros. Por eso queremos recordarlo, junto con otro entrañable amigo, un compañero de todas las horas, un dirigente de primerísima línea en la banca privada primero y en el Consejo Central después, de la comisión representativa de Cofac, en su momento y luego de Bandes. Un compañero que contribuyó para que Aebu siguiera siendo grande y extendiéndose más allá de la franja bancaria. Vaya también hoy el reconocimiento y el cariño para el compañero Hebert Suárez, el Yuyo.

Poder reconocernos como organización sindical, en la historia y en la actualidad, nos da identidad. Hay muchos temas para conversar en relación con el sindicato y los debates nacionales. Es un país que entró en una etapa distinta desde el 1 de marzo de 2005, y eso nos ha generado nuevos debates. El sindicato no puede perder la capacidad de transitar por todas las discusiones, las concordancias y discrepancias, con el respeto que nos da el reconocernos fuertes. No tenemos que recurrir ni al agravio, el insulto o la bajeza para discutir con nadie. Podemos confrontar de la forma más fiera y dura, pero con esa tranquilidad que nos da saber que tenemos detrás un gremio unido. Con esa fuerza y ese talante es que encaramos los temas que nos ocupan y fundamentalmente las propuestas que queremos brindar al conjunto de la sociedad.

Hoy son múltiples los problemas que aquejan al sistema financiero. Durante muchos años, en soledad, Aebu ha venido insistiendo sobre la necesidad de regular el conjunto del sistema financiero; no solo los bancos, porque el sistema financiero de hoy no solo son los bancos. El sistema financiero se ha extendido y está informalizado, y está expulsando a los sectores más bajos de la economía nacional, de uruguayos más necesitados de atención crediticia y bancaria para el consumo más elemental.  

Se los está expulsando a un sistema parafinanciero que se mueve en la informalidad, no está regulado y por lo tanto tiene todo el potencial para generarle al usuario las condiciones más gravosas, caras e intolerables. Es el precio para poder acceder a ese crédito que le es negado por el sistema.

En un país que está discutiendo cómo ponerse de cara a la producción y pretende llegar a niveles productivos manteniendo la equidad y la justicia social entre sectores, es un lujo que no se puede permitir.

Hoy comienzan a aparecer en el mundo otras voces que hasta ahora no se oían y que reclaman regulación. Extrañamente, provienen de las áreas del sistema financiero no regulado. Se trata de una operativa que parte de préstamos generados por canales fuera de la regulación del Banco Central de Estados Unidos, es decir, la Reserva Federal. Al día de hoy, esta situación está provocando pérdidas millonarias a muchísimas instituciones. Es una crisis que se sabe cuándo empezó pero no de qué forma ni a quiénes afectará. Hoy se clama por la situación de las empresas financieras, pero todos sabemos que quienes pagamos las crisis somos los pueblos y los trabajadores. No las pagan los banqueros.

En esta crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos han actuado calificadoras de riesgo, que también han estado involucradas al certificar las bondades de esos papeles, como lo hicieron en el año 2002, cuando se les dio la máxima categoría a los papeles del Banco de Montevideo, que quebró tres meses después. Juanjo siempre se preguntaba quién calificaba a las calificadoras de riesgo Standard & Poor's, Fitchratings, que son las mismas que se mueven en el concierto mundial.

Tenemos que reconocer la mejora en la gestión del BCU, en el sentido de los niveles de regulación y control del sistema bancario. También hubo avances en la preocupación por la política monetaria y no tembló la mano cuando hubo que aumentar los encajes, buscando medidas antiinflacionarias sin tocar el salario. Valoramos esos pasos, pero aún hay porciones del mercado que no son menos del 30 o 40 % del crédito, que están en empresas de las cuales no se tienen ni noticias. Muchas de ellas están en una realidad jurídica al límite, son seudocooperativas. Al menor atisbo de regulación o formalización comienzan a aparecer en la prensa y a generar lobby. Por algo será.

Hay un sistema que está sustituyendo al cheque como medio de pago, que va decayendo si miramos los números de los últimos años. Se comienzan a generar otras instancias de pago, como las redes de pago, que manejan recursos públicos… son los cobradores del Estado uruguayo. Son empresas de las cuales no se tiene ni noticias en cuanto a regulación y contralor. Están jugando al límite porque comienzan a actuar en el mercado de la intermediación. Tienen dinero y lo prestan y jinetean en el medio.

La inflación no se canaliza sólo por el crédito bancario. Cuando aumentan los encajes de los bancos no se tiene en cuenta que hay crédito que está surgiendo a través de estas otras empresas y no se sabe exactamente de dónde proviene. ¿Quién se va a creer el cuento de que estas seudocooperativas se manejan con recursos propios?  

Hay muchísimo para avanzar, legislar y proponer. Y el sindicato está embarcado en ello. Observamos el país, a la plaza financiera, como el lugar en que el sindicato está obligado a actuar.

Hoy estamos teniendo un enfrentamiento con el BROU, y no es porque estemos reclamando el pago de horas extra. El sindicato, ante todo, respeta los convenios firmados, y allí se firmó que las horas extra deben eliminarse. Pero no a lo bestia, a los pechazos. Las cosas tienen que tener su gradualidad. El BROU es el banco donde se siguen refugiando los sectores más necesitados de nuestra economía. Es donde van los jubilados, es el banco que sirve el pago de planes de equidad, aquel donde van los trabajadores de la construcción a cobrar sus haberes. Entonces, ¿qué debe hacer el BROU? ¿Restringir su horario de atención y sumar a todo ese público en el mismo horario o debe ampliarse el horario para que haya siete u ocho horas de atención y poder dar un servicio adecuado? Es necesario generar productos como los que reclamamos hace más de dos años, la creación de una instancia para la que el sindicato tiene el personal idóneo, como nuestras trabajadoras desocupadas de Riloman. Es importante bancarizar y brindar servicios bancarios a través del BROU. Estos días escuchábamos a un senador de la República que planteaba la necesidad de buscar instrumentos para poder reducir el IVA a determinadas franjas de la población. Sería importante que esa reducción no quedara en la cadena, como cuando se rebajan puntos del IVA al barrer.

Si la tarjeta del jubilado se transforma en una tarjeta de débito puede adquirir por esa vía bienes, comida, lo que el Parlamento decida que hay que subsidiar. Eso le sería descontado en su tarjeta y así el subsidio realmente le llegaría y no se beneficiaría al intermediario.

¿Qué campo tenemos para desarrollar productos financieros y bancarizar al conjunto del país, a un Interior que ha quedado prácticamente vaciado de servicios financieros a partir de la crisis de 2002? Permanece allí  exclusivamente el BROU y solo hay algunos bancos privados. Pero los bancos privados no atienden a estas franjas. Por eso hay necesidad de bancarizar y llevar productos que ayudan a trasparentar la economía. La venta o las transacciones a través de instrumentos bancarios obligan a formalizar, a que el comerciante se registre y pague impuestos, a pagar al BPS. Queremos una economía sana, blanqueada, de la cual podamos ser protagonistas los uruguayos y reconocernos orgullosos en un esquema económico justo, equitativo y solidario.

Estas son las cosas que están presentes cuando discutimos sobre la Caja Bancaria. ¿Qué otro flagelo aparte del de la informalidad o de las decisiones tomadas por las multinacionales del sistema financiero son las que han golpeado a nuestra Caja Bancaria? ¿Por qué, si no, los gobiernos de los últimos 15 años no han dado solución a la caja? ¿Por qué recién el 1 de marzo de 2005 entró en la agenda de un Poder Ejecutivo la solución para la Caja Bancaria y se puso a trabajar en soluciones que el sindicato tiene diseñadas desde hace 10 o 15 años? La Caja Bancaria es una ayuda para formalizar al sistema financiero. En la Caja Bancaria no se evade, se transparenta, se iguala. Y eso es lo que están fomentando los agentes financieros o los bancos, que comienzan a sacar trabajo bancario fuera del sistema y crean sus empresas en la informalidad.

Hay 10 000 trabajadores que tienen que comenzar a aportar a la Caja Bancaria y más de 300 empresas que tienen que estar reguladas por la seguridad social y el BCU. Esta solución tiene que llegar este año, porque el año que viene ya no habrá Caja Bancaria. Tiene que llegar en los próximos 60 días, antes que el equipo económico renuncie, porque su compromiso ha sido solucionar este tema.

El sindicato va a actuar al respecto, porque es capaz de generar movilizaciones sobre un sistema que no quiere la reforma de la Caja Bancaria, con bancos privados que concurren a las reuniones para dilatar el tema y hacer propuestas que trasladan el costo de la Caja Bancaria al Estado. Y cuando decimos el Estado, decimos los tres millones de uruguayos.

Nos preocupan hoy la situación programática, la estabilidad en el sistema, el enfrentamiento a los procesos de concentración, el reingreso de nuestros desocupados… No hay que olvidar que comenzamos con 3000 desocupados en la crisis de 2002 y hoy la bolsa de trabajo tiene apenas 20 o 25 compañeros. Y mientras aún quede uno, seguirá siendo el centro de nuestros desvelos. Pero no podemos dejar de reconocer que en esa cifra hay muchos compañeros del Interior que han optado por esperar su turno porque no quieren moverse de su ciudad de residencia. Hay unos 140 o 150 más que ingresarán en los bancos oficiales y el compromiso de Aebu es que lo hagan a más tardar en agosto, porque se termina el seguro de paro. Nuestro compromiso ha sido dar sustento a la familia de estos compañeros de forma transitoria y antes de que se cierre el ciclo del seguro de paro vamos a cumplir con los compañeros de la bolsa y del 3 por 1 que están para ingresar a la banca oficial.

El Estado tiene otra deuda con los desocupados bancarios: las compañeras de Riloman. Riloman era una empresa perteneciente al Estado uruguayo. Iremos aumentando la movilización porque la situación de estas compañeras no da para más. Tenemos más de las tres cuartas partes del personal en seguro de paro y el resto está trabajando en cosas que el sindicato ha ido consiguiendo.

En poco tiempo más el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) estará abriendo sus puertas. Sería imperdonable que el día que nuestro consejo de banca oficial nos comunique que las negociaciones llegaron a su fin y que el BHU procederá a reabrirse, el sindicato no festejara. Desde que a fines de los 80 comenzaron a llegar las cartas de los organismos internacionales, exigiendo a los gobiernos de turno que el BHU cerrara, como en otros países arrasados por el neoliberalismo. En Uruguay siguió habiendo BHU y lo habrá por muchos años, porque el sindicato lo posibilitó. También festejaremos el primer préstamo, porque ese es el rol del BHU. Dar préstamos a los sectores que hoy no tienen cabida. Y festejaremos cuando la Agencia Nacional de Vivienda comience a generar subsidios para las familias uruguayos, a entregar viviendas que hoy están vacías y las están necesitando uruguayos carentes de techo, que tienen que ir a refugiarse en asentamientos. Sería imperdonable no festejar que junto al Poder Ejecutivo se logra adecuar estructuras que fueron minadas por el neoliberalismo.

El año pasado tuvimos una lucha formidable por reivindicar la presencia del sindicato, la lucha de los compañeros en Copac. Enfrentamos una cooperativa dirigida por policías, muchos de ellos trasnochados, de la dictadura, que nada sabían de diálogo social y menos de sindicato. El objetivo era muy claro: implantar el sindicato y obligar a dialogar a esta patronal y a todas las que la están mirando. Con el sindicato se negocia, no se actúa por la vía de los hechos.

Esta impronta del sindicato bancario es la que tenemos que seguir llevando a las empresas del sistema financiero. Es la que ha hecho que esta noche estén con nosotros los compañeros de Créditos Directos, a quienes saludamos. Pedimos un aplauso para estos compañeros. Esa patronal tampoco tiene la menor idea de lo que es una cultura de diálogo y atropellan derechos permanentemente. Vamos a trabajar junto con estos compañeros para seguir ensanchando este sindicato con nuevos afiliados. Vamos a seguir incorporando a los jóvenes de la banca oficial y privada. Los vamos a integrar a la acción porque ellos son los dirigentes del futuro. Este sindicato sin jóvenes no tiene futuro y sin las nuevas empresas tampoco. Somos una organización social, un sindicato clasista, solidario, unitario. Un sindicato que hace de la forja de la central de trabajadores un principio irrenunciable para caminar. Un sindicato que puede discrepar en su interna pero no más allá de los límites que impone la democracia y la conciencia de pertenecer a la clase trabajadora. Fuera de esos límites, de la acción en unidad, no hay discusión válida. No hay argumentos de independencia de clase que legitime que los trabajadores nos estemos insultando entre nosotros y pretendamos crear instancias paralelas a lo que ha sido la forja histórica de la unidad.

Porque cuando se llega a esos extremos argumentando independencia de clase lo que hay son grupos de desclasados que no pueden reconocerse en una organización sindical. Y esto no lo vamos a aceptar ni en Aebu ni en el PIT-CNT.

Nos reconocemos y damos la lucha con nuestros desaparecidos: Alfredo Bosco, Ari Cabrera, José Michelena, Julio Escudero. Damos la lucha porque en el país no haya más impunidad. Los desaparecidos son la bandera de todos. Porque la sangre derramada es la bandera de todos. Así vamos a seguir luchando, para que esa ley de Impunidad que es una vergüenza, que ha sido escudo del fascismo, sea eliminada de la faz de la tierra. Ese es el compromiso histórico y lo haremos hasta que esa ley desaparezca. Nos reconocemos en el contrato democrático que son nuestros estatutos, y en las resoluciones de cada uno de nuestros organismos, sean ejecutivos o asambleas generales. Con este compromiso llevaremos el sindicato al futuro. Este es el sindicato de las grandes luchas, el que enfrentó las crisis desde la década del 60 y las maravillosas huelgas del 68 y 69. El que hizo la huelga general en el 73 y abrió esta casa para resistir a la dictadura y llevó solidaridad a los compañeros que estaban en la cárcel o se tenían que exiliar. Este es el Aebu que queremos, el Aebu de Ramón Busch, de Carlos Gómez, Aníbal Collazo, Hugo Cores, Joaquín Pau, Ricardo Barreix, Pedro Jauri, Guillermo Álvarez, Marquitos Arias, Germán Cabrera, Daniel Hernández, el Yuyo Suárez, el Gordo Juanjo y tantos más que dieron hasta su vida por todo esto. Y nosotros no podemos ser menos en este empeño. Viva Aebu, vivan los cambios en el país, viva la forja de un Uruguay democrático, con justicia social. Viva el PIT-CNT. Hasta siempre, compañeros. 

                                                               
 
                                                   

 

 

 

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