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Entrevista a LUIS IGUINI ex
dirigente de la CNT e integrante del CDA de
Jubilados de Aebu.
MANUEL MENDEZ - Antiguos militantes de la CNT
están organizando un homenaje a José Pepe D’Elía,
presidente honorario de la central de trabajadores
que recibirá la distinción de doctor honoris causa
de la Universidad de la República. Ya está en
línea con nosotros Luis Iguini para darnos detalles
de este acontecimiento. Luis, ¿cómo surge en la
Universidad la idea de conceder esta distinción a
Pepe?
LUIS IGUINI - Tuvimos contactos con el rector de
la Universidad de la República porque entendíamos
que la figura de José D’Elía pertenecía no
sólo al movimiento sindical sino que en los hechos
constituía una figura de carácter nacional, con
una muy larga militancia en el movimiento sindical,
pero que había intervenido en acontecimientos muy
importantes. A lo largo de su larga trayectoria le
tocó negociar con el Consejo de Gobierno y con las
distintas presidencias que tuvo el país. Participó
también en la respuesta a la interrupción del
proceso democrático por la dictadura y en la huelga
general, que tuvo a D’Elía a su frente, en el
restablecimiento de la democracia en el cual
participó de lleno, en la reconstitución del
movimiento sindical y en la formación del PIT-CNT
al cual dio su contribución continuada como
presidente honorario. Fue así que el rector de la
Universidad, el 30 de noviembre pasado, resolvió
poner a consideración de los integrantes del
Consejo Central universitario la propuesta de
otorgarle el título de doctor honoris causa. Esto
se resolvió por unanimidad, con acuerdo no
solamente de los decanos y de los consejos de cada
facultad, sino también de todos los órdenes que
integran estos cuerpos. Es el primer uruguayo que
recibe este título sin ser universitario, sin ser
un investigador científico. Luego se resolvió que
la entrega del título sería el 18 de febrero en el
Paraninfo. A partir de allí, los compañeros del
movimiento sindical, no solamente los dirigentes
actuales sino también los viejos militantes de la
vieja causa que lo acompañamos en la CNT, empezamos
a trabajar para que esta distinción se transforme
en un acto no solamente grande sino dotado de un
sentido muy especial.
MM - Ustedes se reunieron ya en la sede del PIT-CNT
para diagramar los detalles de ese acto. ¿Qué
ideas se aportaron?
LH- La reunión fue grande porque se dieron cita
allí viejos compañeros que actualmente nos vemos
poco, porque la vida nos ha llevado a cumplir
distintas actividades.
MM – ¿Quiénes estuvieron allí reunidos?
LH - Vladimir Turianski; Juan Ángel Toledo y
Ruben Ignacio Huguet, de los textiles; Daniel
Baldasari, de Ancap; Eduardo Platero y Liner, de
Adeom; Alfredo Aldrovandi, Lanza y Calixto
González, de Fueci. De nuestro CDA estuvo nuestro
presidente Milton Antognazza y el secretario general
Jorge Molinari y también se hicieron presentes
Amaro Spósito, de la Federación Uruguaya de la
Carne, Geza Stari, de la Federación de Secundaria y
allí se resolvió formar tres grupos para
establecer las relaciones con el PIT-CNT, con la
Universidad de la República, para ver los detalles,
la preparación del acto y la confección de la
lista de invitados. A este respecto pensamos que no
debe ser un acto solamente para el movimiento
obrero, sino que debe ser nacional y deben
participar otras clases sociales. En primer lugar
creemos que deben estar invitados aquellos que
ocuparon cargos de gobierno y tuvieron un trato
directo con D’Elía. Vamos a hablar también con
la gente del Frente Amplio, del cual D’Elía fue
militante y candidato a la vicepresidencia.
La actuación de D’Elía ha sido muy larga. El
bosquejo que hizo el rector para presentar la
propuesta en el consejo central arranca con su
nacimiento el 21 de junio de 1916, en Treinta y Tres
y de su familia y de sus primeros antecedentes como
trabajador, cuando cobraba las cuotas de los
integrantes de los centros de estudiantes de Derecho
y Notariado. Luego se afianzó como visitador
médico, fue despedido del laboratorio en el cual
trabajaba, logró la unificación de esta rama de
trabajo en un solo sindicato –porque había dos–
y entró a los 25 años de edad en el comité
preparatorio del primer congreso de lo que fue la
primera central obrera única del Uruguay, que se
llamó Unión General de Trabajadores. Integró su
primera dirección hasta que, por discrepancias, se
retiró.
Es una vida muy extensa y llena de
acontecimientos con participación en instancias de
orden internacional de todo tipo: fue invitado al
congreso de la OIT en París, en 1945,
inmediatamente después de terminada la última
guerra; visitó los Estados Unidos y tuvo contactos
con los trabajadores de la General Motors que
estaban en huelga, y participó en diversos
congresos de trabajadores en América.
Después entró a participar en las tareas que
llevaron a la formación de aquel plenario de
obreros y estudiantes y al nacimiento de la consigna
«Obreros y estudiantes, unidos y adelante». En
1958 las grandes manifestaciones y movilizaciones
tuvieron como consecuencia la aprobación de la ley
orgánica de la Universidad.
Después vino la formación de la CTU, cuando se
creía que ya se podía lograr la unificación del
movimiento obrero. En las últimas horas hubo
discrepancias y la Convención Nacional de
Trabajadores siguió funcionando como organismo de
coordinación, pero se formó la Central de
Trabajadores del Uruguay, en la cual D ‘Elía,
como delegado de Fueci, ocupó la presidencia.
En 1965 se hizo el Congreso del Pueblo y fue
aprobado el programa de soluciones a la crisis que
luego la CNT adoptaría como propio y se siguió
trabajando para la formación de la CNT que se
produjo a finales de setiembre de 1967 y que es la
central obrera más grande que ha existido en la
historia del Uruguay, que unificó a todo el
movimiento obrero y demostró su fortaleza cuando
hizo falta, cuando los militares con un grupo grande
de colaboradores civiles –empezando por el propio
presidente de la República– asaltaron el poder y
se dedicaron a liquidar las conquistas sociales y
democráticas. El primer escollo que tuvieron fue la
CNT que implementó la recordada huelga general que
duró 15 días.
Entonces, este homenaje a D’Elía recoge no
solamente el respeto y el cariño de todos los
trabajadores y de los dirigentes sindicales, sino
que también lleva tras de sí los años de lucha de
tantos y tantos militantes. Porque nosotros hablamos
continuamente de Cuesta y de Duarte, que han quedado
como símbolos de la unidad del movimiento obrero,
pero son muchos los dirigentes sindicales que en
este período posterior a la formación de la CNT
han muerto, como Pedroza del Sunca; Idilio Pereira,
de Adeom; Lobo Montemare, de Ancap; Héctor
Rodríguez (textil); Carlitos Gómez, de Aebu; Pedro
Toledo, ferroviario que murió hace poco; Gerardo
Gatti y Duarte, desaparecidos; Pastorino, Pietraroia,
Félix Díaz... y la lista sería interminable. Y
son sólo los dirigentes conocidos, que todos
ayudaron a construir la CNT y tuvieron en D'Elía al
capitán.
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