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Entrevista a MARÍA ELENA
MARTÍNEZ, directora de derechos humanos del
Ministerio de Educación y Cultura.
MANUEL MÉNDEZ – Ayer, durante la presentación del
libro Memoria, dictadura y derechos humanos,
en el local de Aebu, conversamos con la
representante del Ministerio de Educación y Cultura,
en una charla que reproducimos a continuación:
¿Qué importancia le da a este acto, donde se unifica
la participación del Ministerio de Cultura y Aebu en
torno a los derechos humanos?
MARÍA ELENA MARTÍNEZ – Tiene dos significados: uno
lo tendría en cualquier momento que hiciéramos este
acto y otro, por la fecha en la que estamos. Es un
trabajo que siempre hemos querido hacer desde que se
creara la dirección, junto a todos los sectores de
la sociedad. Por supuesto que el sector sindical nos
interesa muchísimo y antes de esta iniciativa ya
habíamos dado cursos con el personal de Aebu, sobre
derechos humanos en general.
Pero esta actividad tiene una especificidad, que es
memoria, dictadura y derechos humanos, un tema que
tenemos muy cerca de nuestro corazón. Si no
solucionamos ese tema, los derechos humanos van a
tener una base muy frágil en el país. En este
momento, es una de las apuestas a poder llegar a más
personas, para que tengan conciencia de la
importancia de votar la papeleta rosada el domingo
próximo. Porque si sacamos más del 50 %, esa
papeleta nos lleva a eliminar de la normativa
jurídica uruguaya esa mancha.
Cada vez que nos presentamos a hablar sobre derechos
humanos en los organismos de Naciones Unidas o en
las dependencias de derechos humanos de la OEA,
tenemos esa vergüenza encima. Hace muchos años nos
están diciendo que la debemos anular. Por eso, nos
alegra poder lanzar rápidamente el libro y con mucha
prensa. Los sectores sindicales saben la importancia
de que se den estas condiciones.
MM – Lo saben bien, sobre todo por la historia
vivida durante la dictadura por el propio sindicato
bancario.
MEM – El sindicato ha tenido siempre una defensa de
los derechos humanos muy fuerte. Durante la
dictadura sabíamos que era una especie de luz,
porque no les pudieron quitar la actividad. Fue muy
interesante que ya tuvieran el gimnasio desde antes
y dentro de la piscina se podía hablar de cualquier
cosa. Era uno de los lugares de referencia que
había, y lo sabíamos cuando mandamos los niños que
venían de toda Europa, desde España. El sindicato de
Aebu siempre ha estado, y no solo en este sentido
sino en muchos otros.
Quiero recordar a un amigo bancario, el gordo Ramos,
que cuando recorríamos algunos bancos decía que
había un embargo en tal lugar y si era una deuda del
PIT-CNT no importaba, y decía: «Nosotros les damos a
todos». Esos también son derechos humanos y
solidaridad, desde un sindicato que puede estar
mejor que otros desde el punto de vista económico,
porque tienen mejores salarios. Todo el mundo ha
sentido siempre a Aebu como más solidario.
MM – ¿Cómo se ha recibido el pronunciamiento de la
Suprema Corte de Justicia, que es histórico, más
allá de que sea para un caso específico?
MEM – Yo ni he preguntado en el ministerio ni he
hablado con la dirección, que es jerarca de los
fiscales, porque además cada fiscal es autónomo.
Cuando se impidió seguir el caso de la madre de
Macarena Gelman, Jorge Brovetto salió con fuerza a
la prensa a decir que era inconcebible que un ser
humano pudiera hacer estas cosas. Mirtha Guianze lo
hizo y aunque es muy modesta y no quiere recibir
homenajes, creo que los merece. Es una mujer muy
valiente y muy inteligente.
Ayer le decía a un compañero abogado que tengo ganas
de hacer una pequeña publicación para que no se
pierda todo esto y poder mandarlo al exterior. La
sentencia es muy interesante, pero se basa en los
argumentos que ella expuso.
MM – ¿Qué nos están exigiendo los organismos
internacionales respecto a la ley de Caducidad?
MEM – Su anulación, sin duda. Desde la más antigua
resolución de la OEA, hace muchos años, hasta el mes
pasado, en que tuve el último informe sobre nuestro
estado de derechos humanos en el Consejo de Derechos
Humanos en Ginebra... Hay que eliminarla, como si
nunca hubiera existido. Esa es la diferencia con la
derogación. La ley se podía haber derogado, porque
teníamos una mayoría muy alta en el Parlamento que
por supuesto la hubiera votado. Pero la derogación
tiene eficiencia y efecto hacia el futuro. Lo que
pasó desde que se aprobó hasta que se deroga, queda
vigente.
Por eso, la anulación vuelve al origen de la ley y
dice que fue viciosa, violatoria y nula, desde el
día en que se dictó. Por eso, todos los beneficios
que podría haberle dado a una persona quedan
eliminados.
MM – ¿Qué consecuencias jurídicas tendría la
eliminación de la Ley de Caducidad?
MEM – Podríamos presentar denuncias sobre cualquier
tipo de situación. Esta ley desconoce absolutamente
la independencia del Poder Judicial. Yo no hubiera
podido trabajar en el Poder Judicial sabiendo que
tenemos una ley así. El Poder Judicial es autónomo,
y como abogada creo que esta ley es algo vergonzoso,
porque según establece esta ley, el Poder Judicial
tiene que pedir permiso al Poder Ejecutivo.
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