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 Miércoles 21 de octubre

 

 

 

 

OEA y ONU exigen anulación de ley de Caducidad                            

  

Entrevista a MARÍA ELENA MARTÍNEZ, directora de derechos humanos del Ministerio de Educación y Cultura.

MANUEL MÉNDEZ – Ayer, durante la presentación del libro Memoria, dictadura y derechos humanos, en el local de Aebu, conversamos con la representante del Ministerio de Educación y Cultura, en una charla que reproducimos a continuación:

¿Qué importancia le da a este acto, donde se unifica la participación del Ministerio de Cultura y Aebu en torno a los derechos humanos?

MARÍA ELENA MARTÍNEZ – Tiene dos significados: uno lo tendría en cualquier momento que hiciéramos este acto y otro, por la fecha en la que estamos. Es un trabajo que siempre hemos querido hacer desde que se creara la dirección, junto a todos los sectores de la sociedad. Por supuesto que el sector sindical nos interesa muchísimo y antes de esta iniciativa ya habíamos dado cursos con el personal de Aebu, sobre derechos humanos en general.

Pero esta actividad tiene una especificidad, que es memoria, dictadura y derechos humanos, un tema que tenemos muy cerca de nuestro corazón. Si no solucionamos ese tema, los derechos humanos van a tener una base muy frágil en el país. En este momento, es una de las apuestas a poder llegar a más personas, para que tengan conciencia de la importancia de votar la papeleta rosada el domingo próximo. Porque si sacamos más del 50 %, esa papeleta nos lleva a eliminar de la normativa jurídica uruguaya esa mancha.

Cada vez que nos presentamos a hablar sobre derechos humanos en los organismos de Naciones Unidas o en las dependencias de derechos humanos de la OEA, tenemos esa vergüenza encima. Hace muchos años nos están diciendo que la debemos anular. Por eso, nos alegra poder lanzar rápidamente el libro y con mucha prensa. Los sectores sindicales saben la importancia de que se den estas condiciones.

MM – Lo saben bien, sobre todo por la historia vivida durante la dictadura por el propio sindicato bancario.

MEM – El sindicato ha tenido siempre una defensa de los derechos humanos muy fuerte. Durante la dictadura sabíamos que era una especie de luz, porque no les pudieron quitar la actividad. Fue muy interesante que ya tuvieran el gimnasio desde antes y dentro de la piscina se podía hablar de cualquier cosa. Era uno de los lugares de referencia que había, y lo sabíamos cuando mandamos los niños que venían de toda Europa, desde España. El sindicato de Aebu siempre ha estado, y no solo en este sentido sino en muchos otros.

Quiero recordar a un amigo bancario, el gordo Ramos, que cuando recorríamos algunos bancos decía que había un embargo en tal lugar y si era una deuda del PIT-CNT no importaba, y decía: «Nosotros les damos a todos». Esos también son derechos humanos y solidaridad, desde un sindicato que puede estar mejor que otros desde el punto de vista económico, porque tienen mejores salarios. Todo el mundo ha sentido siempre a Aebu como más solidario.

MM – ¿Cómo se ha recibido el pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia, que es histórico, más allá de que sea para un caso específico?

MEM – Yo ni he preguntado en el ministerio ni he hablado con la dirección, que es jerarca de los fiscales, porque además cada fiscal es autónomo. Cuando se impidió seguir el caso de la madre de Macarena Gelman, Jorge Brovetto salió con fuerza a la prensa a decir que era inconcebible que un ser humano pudiera hacer estas cosas. Mirtha Guianze lo hizo y aunque es muy modesta y no quiere recibir homenajes, creo que los merece. Es una mujer muy valiente y muy inteligente.

Ayer le decía a un compañero abogado que tengo ganas de hacer una pequeña publicación para que no se pierda todo esto y poder mandarlo al exterior. La sentencia es muy interesante, pero se basa en los argumentos que ella expuso.

MM – ¿Qué nos están exigiendo los organismos internacionales respecto a la ley de Caducidad?

MEM – Su anulación, sin duda. Desde la más antigua resolución de la OEA, hace muchos años, hasta el mes pasado, en que tuve el último informe sobre nuestro estado de derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra... Hay que eliminarla, como si nunca hubiera existido. Esa es la diferencia con la derogación. La ley se podía haber derogado, porque teníamos una mayoría muy alta en el Parlamento que por supuesto la hubiera votado. Pero la derogación tiene eficiencia y efecto hacia el futuro. Lo que pasó desde que se aprobó hasta que se deroga, queda vigente.

Por eso, la anulación vuelve al origen de la ley y dice que fue viciosa, violatoria y nula, desde el día en que se dictó. Por eso, todos los beneficios que podría haberle dado a una persona quedan eliminados.

MM – ¿Qué consecuencias jurídicas tendría la eliminación de la Ley de Caducidad?

MEM – Podríamos presentar denuncias sobre cualquier tipo de situación. Esta ley desconoce absolutamente la independencia del Poder Judicial. Yo no hubiera podido trabajar en el Poder Judicial sabiendo que tenemos una ley así. El Poder Judicial es autónomo, y como abogada creo que esta ley es algo vergonzoso, porque según establece esta ley, el Poder Judicial tiene que pedir permiso al Poder Ejecutivo.
            
                                

 

 

 

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