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Entrevista a ÁLVARO
MORALES, integrante del Consejo de Sector Financiero
Privado de Aebu.
MANUEL MÉNDEZ – Hoy estaremos hablando sobre la
organización del sistema financiero no bancario, que
ha ingresado a Caja Bancaria y al sindicato. Sabemos
que el trabajo en este sentido es bastante complejo.
¿Cómo se está desarrollando?
ÁLVARO MORALES – Hemos empezado a trabajar desde la
nueva ley, y ya lo estábamos haciendo desde antes.
Debemos recordar que teníamos sectores afiliados al
sindicato que aún no lo estaban a la Caja Bancaria,
como algunas transportadoras, OCA y Mastercard.
Tenemos un escenario amplio, vasto y muy variado.
Están las empresas que entienden la nueva realidad,
con las que tenemos un buen diálogo y en algunos
casos estamos negociando y en otros reafirmando
convenios colectivos. Hay otras que nos van a costar
un poco más, que no quieren saber absolutamente nada
con el tema sindical. Aún se mantienen enojados
porque sus empleados pasaron a aportar a la Caja
Bancaria, y traducen este disgusto en una falta de
contactos con el sindicato.
MM – Hace poco firmaron un contrato con
Emprendimientos de Valor, de Crédit Uruguay...
AM – Sí. Esa es una de las empresas donde —tal vez
por ser propiedad de Crédit— hay un cierto
acostumbramiento a trabajar en lo sindical. La
semana pasada firmamos con ellos un convenio
colectivo que regula las relaciones laborales y el
régimen disciplinario. Se trata de un convenio
colectivo estándar en el sistema financiero, como el
de todas las empresas que tienen relacionamiento con
el sindicato.
MM – En Crediyi están rotando el personal que pasa
al seguro de paro…
AM – Sí. Hemos estado afiliando financieras del
Interior, y también compañeros que tienen sus casas
centrales en Montevideo, como Pronto. Pero en cuanto
a Crediyi, recordarán que en diciembre informamos
que se presentó a concordato y mandó a la mitad de
su personal al seguro de desempleo. De a poco se van
organizando sus números y también la rotación de las
compañeras.
Luego de dos meses en el seguro de paro algunas
ingresan a trabajar, y pasan al seguro otras de las
que estaban en actividad. Es muy difícil ver cómo
puede terminar todo esto: si la empresa reabre y en
qué condiciones lo hace. El mes que viene vamos a
solicitar una reunión, porque sería un mes antes de
la finalización del primer envío de compañeros al
seguro de paro. Por eso, en ese momento tendríamos
una reunión con la dirección de la empresa.
MM – ¿Qué novedades hay en Pronto y en Creditel, las
empresas de mayor porte y las más conocidas?
AM – En Pronto hemos mantenido un buen
relacionamiento. Hay una comisión representativa
provisoria y está en buenos términos con el
departamento de recursos humanos. Una de las cosas
que hemos notado en los nuevos sectores —en la
mayoría de las administradoras de crédito
principalmente— es que hay una manera de proceder
bastante por fuera de las normas sindicales, incluso
en cuanto al derecho a la defensa ante sanciones y
hasta en el tipo de sanciones. En la mayoría de los
casos estamos logrando acercar a las partes para que
entiendan que, si bien no nos metemos en el derecho
a sancionar, creemos que tiene que estar habilitado
el derecho a la defensa, para que con las reglas
claras el funcionario sepa a qué atenerse. Por eso,
con Pronto estamos terminando de elaborar un
proyecto de régimen disciplinario y trabajando para
terminar con un convenio colectivo.
En cuanto a Creditel, hay algún acercamiento mínimo,
pero es de las empresas en las que cuesta un poco
más acercarse. No todos tienen los mismos tiempos
para acercarse, pero esperamos tener la posibilidad
de ayudar a los compañeros a organizarse
colectivamente.
MM – Los últimos balances de 2009 de estas empresas,
como Pronto, Creditel y algunas otras, mostraron
enormes ganancias… ¿Les sorprendió?
AM – No. En aquel congreso de Aebu del 1994 se
apuntaba a que el crédito se empezaba a canalizar
fundamentalmente por fuera del sistema bancario.
Además, la economía se ha dinamizado y está un poco
mejor, y también son apreciables los efectos de los
consejos de salarios sobre los ingresos. Hubo toda
una revitalización.
Por eso, digo que hay un rechazo o una duda a
acercarse al sindicato. Generalmente esas empresas
no hablan de problemas financieros, salvo en el caso
de Crediyi. Pero el sindicato no está para pelear
algo que luego genere pérdidas a la empresa, que
luego nos haga perder el trabajo. Se trata de
empresas acostumbradas a pagar muy bajos salarios,
al punto tal de que la mayoría están en el salario
mínimo, algo que no condice con sus ganancias y su
inserción en el mercado.
MM – ¿Cómo está funcionando el trabajo en el
interior del país en este sector de las financieras?
AM – Está muy bien. Formamos un equipo con la banca
privada… Estamos repartidos, porque las
administradoras de crédito y las tarjetas de crédito
no son las únicas partes nuevas del sindicato.
También están las transportadoras de valores, las
compañías de seguros… Vamos una o dos veces por mes
por lo menos a cada lugar, y tratamos de que en cada
lugar al que vamos haya compañeros de seguros o de
Pronto, Crediyi o transportadoras de valores. A
veces lo hacemos con algún compañero de la Caja
Bancaria, que también a veces tienen dudas sobre su
nueva realidad. Nos juntamos en la seccional o en
los descansos, y hay una muy buena receptividad de
esos trabajadores del Interior, además de tener un
contacto telefónico fluido y constante.
MM – Es decir que este sector se va a consolidar a
lo largo de 2010.
AM – Sí. Es nuestra tarea principal para 2010. Hay
trabajadores que dinamizan las seccionales y les dan
un nuevo aire. Es distinto que cuando solo estaban
los bancarios, que más bien se relacionan con sus
comisiones representativas directamente.
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