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Entrevista a FERNANDO
GAMBERA, secretario general de Aebu e integrante del
Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.
MANUEL MÉNDEZ – Una delegación de la UNI está
visitando Uruguay, para llevar a cabo distintas
actividades junto a la central de trabajadores y al
sindicato bancario...
FERNANDO GAMBERA – Sí. La UNI es una organización
global a nivel mundial, que organiza a los
trabajadores del sistema financiero, servicios y
ramas afines. El objetivo es buscar los canales
comunes que nos permitan establecer una lucha a
nivel mundial. Nos visita el secretario regional de
América, Raúl Requena, y Marcio Monzane, un
compañero bancario de Brasil, director regional en
Panamá.
Para nosotros se trata de marcar una continuidad con
lo que se ha hecho en los últimos años. Desde hace
unos cuantos años Aebu ha participado en las redes
de los trabajadores de bancos internacionales. Las
reuniones se han realizado en San Pablo en los
últimos años, donde hemos discutido situaciones muy
graves junto a compañeros de otros países, como la
fusión entre el ABN y Santander y también la noticia
que hoy ocupa a la prensa, como la venta del Crédit
en Uruguay. Se trata de un proceso de venta en el
que también habrá que luchar por los puestos de
trabajo, que es la razón de ser fundamental de un
sindicato.
Esa unión de fuerzas nos permite estar insertos en
una organización a nivel regional y mundial. Ese
camino de unidad internacional fue elegido en la
última Asamblea General de Aebu. Por lo tanto, esta
es la razón fundamental de la visita de la gente de
UNI. A partir de la reunión de hoy con el Consejo
Central de Aebu empezaremos a delinear los pasos a
seguir para incorporarnos como miembros plenos de la
UNI.
MM – ¿Qué visión aporta la UNI al sindicato
bancario?
FG – Nos da la posibilidad de tener una visión
general de la región y mantener un intercambio
fluido con compañeros de Brasil, Colombia y
Centroamérica, que tienen realidades muy diferentes.
Como sabemos, ya no hay bancos privados de capitales
nacionales en Uruguay y los bancos privados son
filiales de casas matrices que casi todas son
binacionales y en su mayoría europeas. Sin duda que
este camino que hemos emprendido nos va a acercar a
los lugares de toma de decisión de estos bancos. En
definitiva, también nos acerca al conjunto de sus
trabajadores, porque somos todos empleados de los
mismos patrones.
MM – ¿De esta manera podrán coordinar acciones a
nivel internacional?
FG – En el pasado este vínculo nos ha permitido
coordinar acciones y ahora que somos miembros plenos
tenemos una capacidad de protagonismo que hasta
ahora no teníamos.
MM – ¿A partir de qué fecha son miembros plenos de
UNI?
FG – Hoy lo empezamos a delinear, pero tendrá que
ser a la brevedad, porque ya es una decisión tomada
por la Asamblea Nacional de Delegados. Hemos tenido
dos semanas bastante movidas en cuanto a actividad
internacional. La semana pasada tuvimos la visita de
la Federación de Sindicatos Chinos, donde dos de los
integrantes de la delegación eran el presidente y el
vicepresidente del sindicato bancario de China, que
nuclea a tres millones de bancarios en China.
También vinieron el presidente del sindicato del
Banco Popular Chino —el principal banco de ese país—
y el presidente del sindicato de la Comisión
Reguladora del Sistema Financiero en China, similar
a nuestro BCU.
Ellos se mostraron muy interesados y preguntaron
muchísimo sobre el proceso de cambios y avances en
legislación laboral durante estos cinco años, y se
llevaron muchísimos documentos sobre el tema.
Preguntaron sobre todas las leyes que se aprobaron,
así como las de fueros sindicales, que ratifican por
ley los convenios de OIT, sobre los consejos de
salarios y la negociación colectiva. Se mostraron
muy interesados en conocer las instalaciones y la
parte social de Aebu. Visitaron la guardería y el
hogar estudiantil, el sector deportivo, y quedaron
impactados al ver que además de lo político y lo
reivindicativo, Aebu también ha desarrollado un
complejo de actividades sociales que son patrimonio
de todo el gremio.
MM – Pero no es la primera vez que toman contacto
con el sindicalismo chino...
FG – No. Pero por el tamaño de lo que ellos
representan es como si tuvieran su propio mundo. No
deja de ser un contacto diferente y veremos cómo lo
seguimos manteniendo. Son dimensiones demasiado
grandes para nuestra capacidad de imaginar.
Organizar a tres millones de bancarios no es
sencillo. A ellos también les llamó la atención
nuestra capacidad de negociación y la forma en que
se manejan nuestras relaciones laborales.
MM – ¿Qué actividad hay en lo inmediato para la
Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur?
FG – Como es costumbre, a fines de año será la
cumbre de presidentes del Mercosur y se hará la
transferencia de la presidencia pro témpore.
La coordinadora empezó a trabajar para que en
diciembre podamos realizar estas actividades, además
de seminarios y movilizaciones junto con el resto de
las centrales sindicales. Más que nada, se hace para
insistir en la posición de los sindicatos
integrantes de la coordinadora, en el sentido de que
es necesario introducir una mayor carga social al
Mercosur y mejorar su institucionalidad. Es
importante darle un nuevo impulso, porque existe la
percepción de que hay cierto estancamiento. Los
únicos temas que parecen ocupar la agenda del
Mercosur es si hay o no un puente cortado o si hay
camiones en las fronteras de uno u otro país. Es
necesario superar estos temas para lograr transitar
un camino de complementariedad entre los países, que
le dé más fuerza y razón de ser al Mercosur. De lo
contrario, la percepción de los pueblos de cada uno
de nuestros países es bastante negativa, y eso es lo
que hay que revertir.
MM – ¿Queda pendiente algún elemento de la
presidencia pro témpore de Tabaré Vázquez?
FG – Sí. Hay que ver si hay posibilidad de facilitar
que el movimiento sindical participe de los espacios
sociolaborales y desde allí potenciar los temas que
planteamos, y que de esta forma la sociedad civil
tenga posibilidad de sentirse protagonista en la
construcción de este bloque, clave para la
posibilidad de los avances progresistas en los
países de la región. Ninguno de los países por sí
mismo va a poder seguir un camino de mejora de las
condiciones de vida de sus pueblos si no es en forma
complementaria.
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