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 Martes 30 de junio

 

 

 

 

«El sector empleador uruguayo es muy complicado»               

  

Entrevista a RICHARD READ, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y secretario de FOEB (Federación de Obreros y Empleados de la Bebida).

MANUEL MÉNDEZ – La FOEB logró firmar un acuerdo de productividad por un año con la Fábrica Nacional de Cerveza, gracias al diálogo entablado con la empresa. ¿Cómo se llega a este acuerdo de productividad, que se agrega al acuerdo sobre la jornada laboral de seis horas?

RICHARD READ – El convenio de productividad se negoció y se aprobó en el consejo de salarios de 2007. En 2008 se hizo la primera experiencia, con la empresa Danone —de agua Salus— y llegamos a un acuerdo primario, aunque faltaba redondear algunas cosas. A fines del año pasado comenzamos la negociación fuerte y dura con FNC, que duró cinco meses y medio. Comenzamos la negociación con un planteo de productividad que nos parecía totalmente rechazable, porque se empleaban ciertos conceptos que desvirtuaban por completo la productividad y se ligaban mucho más a los círculos de calidad y al trabajo basado en equipo, la cogestión.

Pero el diálogo siguió adelante y armamos una comisión integrada por 41 compañeros de todas las fábricas. En abril hicimos una contrapropuesta alternativa, porque no podíamos seguir discutiendo sobre la propuesta de la empresa. La productividad no es un tema fácil de abordar, porque amerita mucho estudio y tener información de la empresa. De modo que armamos cuatro módulos de medición de la productividad, uno en la planta de Minas, otro en la planta Montevideo Industrial, otro en la parte logística (de Tomkinson y la Ruta 1) y otro en la parte de preventa.

Como espejo se tomó 2008 y para eso la empresa tuvo que dar información de todo tipo: técnica, de producción, de rendimiento de línea. Son detalles que en 30 años de estar en la fábrica hay muchos que no conocíamos. En el correr de las semanas se fue abordando la discusión y se llegó a establecer los módulos de porcentaje. Entonces fuimos armando este proyecto que culmina con la redacción desde el punto de vista político. El convenio tiene dos partes: el punto de vista político de cómo encarar la productividad, y la parte técnica (cómo se va a medir y cuáles son los parámetros e indicadores involucrados).

En cuanto al aspecto político, estamos muy contentos y orgullosos del sindicato, que alcanzó los conceptos que hemos manejado históricamente. La productividad solo puede ser abarcativa de los afiliados al sindicato. Y tenemos un 98 % de afiliados. Es que nos hacemos responsables por la productividad de la gente afiliada. En segundo lugar, todos cobramos la productividad, tanto si estamos o no en el módulo del área donde se mide la productividad. En la administración no hay forma de medición, pero igual se cobra.

Si llegamos al 100 % de la productividad en 2009 cobraremos el 100 %, el salario nominal más la antigüedad y el presentismo. Y en el módulo de ventas, el 100 % de la comisión. Hay un promedio de 27.000 o 28.000 pesos en la parte de operarios, y de 35.000 a 48.000 pesos en la parte de ventas y logística. Se va a cobrar en tres cuotas. Ya cobramos el 25 % de ese monto y en setiembre cobraremos otro 25 %. En la primera quincena de enero revisaremos cómo fue la productividad en el año y el resultado final se ajustará. Si es el 100 cobraremos el 50 % y si llegamos al 90 % de la productividad cobraremos el 40 %. Pero lo más importante es que nos permitió darle una extraordinaria organización interna al sindicato. En una fábrica con 1088 afiliados, con 450 personas del personal interno y el resto tercerizado, de ventas en ciudad y en el interior del país, hay 41 compañeros, ninguno de los cuales era siquiera delegado de sección, que ahora están participando en un equipo.

La técnica tiene sus valores, pero el operario que está frente a la máquina la conoce mejor que nadie. Ese fue el argumento que tuvimos para llegar a las seis horas hace dos años. Nadie mejor que nosotros conocía el equipo de llenado. Ese acuerdo se está cumpliendo luego del sacrificio de las dos partes, porque nos convino a los dos: a nosotros y a la fábrica. Esta parte también nos conviene a las dos partes, porque si se llega a un promedio de 85 o 90 % de productividad la fábrica ya tendría su retorno para pagarnos y también consigue una mejor eficiencia de línea.

MM – Algunos empresarios sostienen que esa organización es cogestión...

RR – Cogestión era lo que la empresa nos proponía, que era medir la productividad en las líneas de llenado. La línea de llenado de 24 horas tiene una capacidad real de trabajo de 19 horas. Si hoy está trabajando 17 horas habría que fijarse un porcentaje para llegar a 19. Pero si se rompe una máquina y no hay repuestos porque la empresa se olvidó de comprarlos, esos tiempos se los sacamos al sindicato. Nosotros trabajamos al mismo ritmo y lo que ajustamos es mejorar la excelencia del servicio, la calidad del trabajo, y prestar mayor atención al proceso de llenado y elaboración, carga de camiones y venta.

En las seis horas en que se da la reducción de jornada laboral se es más eficiente sin hacer más cosas. Tampoco hay que aumentar la producción. Puede haber más productividad pero menos producción. De modo que quedamos ajenos a cualquier situación de cogestión, círculo de calidad, trabajo basado en equipo y otras cuestiones que pesan mucho en el mundo laboral.

MM – ¿Es posible que la idea se pueda extender a otras empresas del sector?

RR – Sí. Las seis horas pueden discutirse en todos lados, pero no puedo arriesgarme a decir que pueden ser aplicables. En cuanto a la productividad, pueden ser aplicables. En el aspecto industrial, no tengo dudas de que puede ser aplicable y que el sector empleador debería sentarse a negociar con los sindicatos para ver de qué manera logran mayor productividad desde los parámetros que nosotros establecemos, sin que sea cogestión. El empleador va a poder mejorar el rendimiento y la calidad de la producción; además, va a tener un retorno económico. El trabajador estará haciendo lo mismo, pero de manera más eficiente, y va a tener un plus con relación al salario acordado en los consejos de salarios. Pero ocurre que el sector empleador uruguayo es muy complicado.
  
                                

 

 

 

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