MANUEL MÉNDEZ – El colectivo de Riloman dio un nuevo paso al insertar un nuevo grupo de compañeros en el mercado laboral, con empleos genuinos. ¿Cómo marcha este proyecto de la Cooperativa de Servicios a Empresas que están haciendo las ex compañeras y compañeros de Riloman?
MARTÍN ERNIAGA – La última vez que hablamos comentamos el momento difícil que estábamos viviendo. Podemos decir que avanzamos un poquito, y empezamos a dar algún paso, que esperamos nos permita hacer sustentable esta cooperativa, mientras logramos que República Microfinanzas —que es el objetivo que entendemos va a solucionar el tema de la mayor cantidad de compañeras— haga ingresar más gente.
El 1 de setiembre comienzan a capacitarse ocho compañeras del Interior. Son de Rivera, Tacuarembó, Maldonado y Rocha, para luego ingresar a Microfinanzas. Mientras no lo hacen intentamos inventar alguna forma de sustentabilidad para la cooperativa. Logramos que una compañera prestara servicios en Prosegur de Salto y seguramente hoy o el lunes comience a prestar funciones de manera provisoria y esperamos que así se abra la puerta para que ingresen más compañeras en Salto, uno de los lugares donde hay más gente sin trabajo.
En Montevideo tenemos una situación más sustentable, con la totalidad de las compañeras con posibilidad de cumplir ocho horas de trabajo. Algunas estaban haciendo tareas de embozado con tarjetas para algunos bancos y otras en la empresa que le hace el conteo de dinero a Prosegur. Tenemos 20 puestos de trabajo en Montevideo, algo que nos permite que esas compañeras realicen ocho horas y tengan otro ingreso. Y algún peso extra que nos va quedando de lo que cobramos la hora a estas empresas, nos permite aliviar el enorme volumen de dinero que mes a mes tenemos que pedir prestado del Fondo Solidario creado a partir de la crisis.
MM – El fondo solidario que creó Aebu. Vamos a aclararlo…
ME – Es el fondo que se creó con el despido de todos los compañeros que ingresaron a trabajar al Nuevo Banco Comercial. Es el fondo que está desde 2002 y año a año se ha ido utilizando para temas de salud, y otras cosas. Pero tiene un monto finito, y veíamos que de seguir con ese enorme volumen de dinero que estábamos quitando mes a mes, en poco tiempo no había más dinero. Y en ese caso, sería mucho más difícil imaginarnos cómo mantenernos. Sabemos que no son las prestaciones que una persona espera tener para sustentar sus costos a lo largo de un mes, pero es algo que nos permite, por lo menos, mantener todo el grupo con cobertura médica y con un ingreso que permita hacerlo sustentable. Realmente, creo que hemos ido gota a gota consiguiendo cosas para poder ir paliando todo esto.
Lo más relevante de esta semana fue que el martes inauguramos un emprendimiento imaginado y construido con los compañeros de Aebu. Es un call center en Melo, para ocho puestos de trabajo de ocho horas cada uno, en doble turno. Hoy ya tenemos nuestro primer cliente, ACAC, con un contrato para un trabajo telefónico por mora temprana. Y acabamos de hablar sobre una propuesta para hacer algunas promociones con Cooperativa Bancaria, así como algunas actualizaciones de datos de sus clientes.
Esa puede ser una herramienta que nos permita empezar en Melo, y a partir del software y el equipamiento que el sindicato ha financiado, esperamos poder replicar esta experiencia en cualquier lugar del país donde haya una computadora.
MM – ¿Está funcionado un call center de la cooperativa en Montevideo?
ME – Tenemos dos nodos de call center. Uno está en Melo, que nos permitiría ingresar hasta diez líneas. Otro, es un nodo similar que tenemos instalado en el local de la cooperativa en Montevideo. De esta forma, desde cualquier parte del país con una computadora y acceso a Internet, se podría operar con alguno de estos nodos, para trabajar de forma remota desde su casa o desde una seccional. Tenemos algunas dificultades con la conectividad y el ancho de banda, por los proveedores de servicios.
A partir de que Uruguay tiene tarifas planas en todo el territorio, desde cualquier parte podemos operar con cualquier cliente del país. Podemos trabajar con la lista de clientes que nos dé quien nos contrate en Maldonado, con gente que, por ejemplo, tengamos en Paso de los Toros. La distribución geográfica de las compañeras no responde a una estrategia comercial sino a lo que quedó de una empresa que dejó de operar hace siete años. Esa es una de las grandes trabas que tenemos. Imaginemos lo que era la venta de créditos hace siete o quince años, en el momento de auge de Riloman. Ahora el sistema financiero es muy distinto. Pero con un esfuerzo de investigación y viendo de qué manera se podía lograr algo, fue que logramos inventar este sistema de call centers extendido en todo el país.
MM – Sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de las compañeras son del Interior.
ME – Imaginemos a Maldonado, que seguramente junto a Colonia sean los lugares de mayor movimiento de servicios financieros. Pero no tenemos ninguna compañera de Maldonado; hay una sola radicada en Pan de Azúcar. Hemos tenido la posibilidad de que alguna compañera ingresara a cierta empresa de Maldonado y se nos hacía imposible, porque tendríamos que haber hecho trasladar a compañeras desde Minas. En Colonia, donde hay más concentración de bancos, empresas y servicios financieros, no tenemos ninguna compañera. Hay una en Tarariras y otra en Carmelo.
MM – Lo de Microfinanzas viene bastante lento, ¿no?
ME – Está fuera de cualquier parámetro que imaginemos. Aunque se conociera bien la realidad burocrática, nadie lo podría imaginar. En marzo de este año nos presentamos a una licitación con Afisa, por unos restos de las carteras de fideicomisos. En marzo ganamos un 25 % de la cartera y todavía al día de hoy, pese a la insistencia que hemos tenido tanto Carlos Trigo como yo, aún no hemos tenido la posibilidad de empezar a trabajar con esas carteras. Si lográsemos solo ese punto, sería un avance importantísimo, porque podríamos poner a trabajar a compañeras de cualquier lugar, para operar con ese recupero.
MM – ¿De qué autoridades depende este tema?
ME – Es una empresa privada propiedad del BROU. Nosotros no bajamos los brazos, pero hay momentos en que sentimos que es casi imposible. Es como pretender entrarle a un iceberg para que ejecuten lo que ganamos en esta licitación. Hoy tenemos una reunión que esperamos nos pueda ayudar a avanzar aunque sea algo en todo esto. Y esperamos que en el correr de la semana que viene o la otra, podamos concretar este tema.
Tenemos un costo superior a los 40.000 dólares mensuales, que significa el aporte hecho a las compañeras mensualmente, para que todas tengan cobertura médica. Este dinero sale de una caja que tiene una cantidad finita de dinero. El día que se acabe, no hay de donde sacar más. Esa es la realidad.
Pero realmente vivimos con mucha alegría lo del martes. Contamos con la presencia de autoridades departamentales, como el intendente de Cerro Largo, representantes de la intendencia de Treinta y Tres, los productores de arroz, el centro comercial de Cerro Largo, los escribanos de Cerro Largo. Había un volumen muy importante de actores sociales que se comprometieron a avanzar y concretar algún trabajo para este call center.
Hay algunas cosas que son importantes para tener en cuenta. Es el primer call center que hay en el interior del país, fuera de la zona franca. Pretendemos lograr trabajar con la gente del interior del país, también. Que se considere como una solución alternativa, que nos permita dar sustentabilidad y una solución pasajera para este grupo de compañeras que están ansiosamente esperando la posibilidad de trabajar. Somos optimistas.
Creo que la reunión fue muy importante. Tenemos concretada ya una reunión con la intendencia de Artigas —para dentro de ocho o nueve días— y una para la semana que viene con la gente del centro comercial de Melo, donde habría posibilidad de concretar algún negocio dentro de un tiempo breve. Estamos con dificultades, pero sin bajar jamás la constancia. Sabemos que a veces flaqueamos nosotros, y a veces otras compañeras. Este es un camino muy largo y a veces nos parece que no vamos a lograr el objetivo. Pero encontramos la fuerza en el colectivo y en el conjunto de las compañeras. Y sabemos que hay muchas que en algún momento tienen dudas y zozobras. Pero queremos que sientan que aunque no se vean los frutos inmediatos, el esfuerzo es constante, y que el único objetivo que estamos persiguiendo es hacer sustentable todo esto hasta que finalmente ingresen a trabajar en Microfinanzas.
Transcripción: Valentina Roldós
