MANUEL MÉNDEZ – En el Bandes ayer se abrieron los sobres del plan de retiro incentivado, y se conoció cuántos trabajadores aceptaron esta propuesta, necesaria para el mejor funcionamiento de la institución. ¿Qué pasó ayer en la apertura de sobres?
WALTER TABEIRA – Fue un poco lo que preveíamos. Las adhesiones se contabilizaron ayer. Hubo 23 compañeros que adhirieron al plan de incentivos, que sumados a los 38 anteriores son 61. Es una cifra por debajo de la aspiración del banco, que era del 50 % de los funcionarios (alrededor de 220). Es una situación que nosotros ya habíamos advertido al banco, por varias razones. Por un lado, por el monto del retiro incentivado, con relación a la cantidad de dinero que se ofertaba a cada compañero. Además, por la forma en que fueron concebidos los tramos había muchas dificultades para sobrepasar algunas barreras que la gente podía percibir, como el tema de las aportaciones a las cajas.
En Bandes estamos aportando a la Caja Bancaria desde lo que era Cofac, desde setiembre de 1994; anteriormente habíamos aportado al BPS. Por esas cosas, llegado el momento de evaluar la conveniencia o no de ingresar a un plan de incentivo, todo eso pesa en la balanza. También está el tema impositivo. Todo lo que sean incentivos tributan IRPF, que también es otra cosa a evaluar.
Sabemos que el banco hizo algún trámite con el gobierno para facilitar algunos de estos aspectos y que tuvieron una negativa del gobierno en ese sentido. Los resultados los habíamos advertido cuando se propuso este plan de incentivos, y esto es lo que hay. Sigue la profunda preocupación del sindicato por los puestos de trabajo: son más de 380 compañeros afiliados, y ante el deterioro en el nivel de negocios y actividad del banco, vemos el empleo en riesgo.
MM – Según tu análisis, la propuesta del Bandes no era buena ni nada tentadora.
WT – Exactamente. Para pretender una aspiración tan alta como la que tenían las autoridades, la forma, los tramos, la cantidad de salarios que se ofrecían, no estaban prolijamente presentados. Era una aspiración muy alta pretender que el 50 % de la gente se retirara. Los montos fueron menores a los que se pretendía o lo que habían sido los últimos planes de incentivo del resto de la banca privada, sobre todo en estos últimos dos años.
MM – De esta forma se genera un grado altísimo de incertidumbre en cuanto al futuro del banco y de los puestos de trabajo…
WT – Sí. El eje central del sindicato hoy, en la movilización para llegar a todos los rincones del país, es la preocupación por los puestos de trabajo. No es una discusión de nivel salarial o de mejoras en las condiciones de trabajo. Todo lo demás se puede discutir, pero lo central es que haya puestos de trabajo. La situación es de incertidumbre y de dudoso resultado. Hay muchas probabilidades de que, en la medida en que esta situación está siendo observada por el BCU, podamos asistir a que el banco tome decisiones o la propia autoridad reguladora lo haga. El banco tiene plazo hasta el 31 de agosto para presentar un plan. Lo iban a hacer luego del capítulo de los incentivos.
En estos días se consultó a la dirección del banco sobre cuál sería el futuro de la institución y dijeron que se espera a la presidenta del banco, quien llegaría esta semana o los primeros días de la que viene. Pero debería haber de parte de la máxima autoridad definiciones para conversar sobre lo que hace al futuro. Hablamos de un plan sustentable, y además del enunciado del plan de negocios, tener la voluntad y la aptitud de conquistar la porción del mercado necesaria para que el banco sea rentable y sustentable.
No hay un problema de capitalización, fondeo o liquidez, sino de volumen de negocios que el banco no ha alcanzado. En estas circunstancias, quienes tienen posibilidad de perder somos los trabajadores, con nuestros puestos de trabajo. De ahí la emergencia del sindicato a todos los niveles. Quería mencionar que la movilización realizada con el sector financiero privado a las seccionales del Interior logró cubrir todo el país en casi dos semanas.
MM – Creo que la última asamblea que hicieron fue en Durazno…
WT – El viernes pasado. Fue con llegada a la prensa, conversaciones con los diputados departamentales, y hubo una asamblea con 35 o 40 compañeros de la seccional. Conversamos sobre estas cosas, sobre la posibilidad concreta de que estemos en un conflicto a fin de mes.
MM – ¿Qué contactos se están haciendo a nivel del gobierno y de los partidos políticos?
WT – Siempre se han tenido precauciones por la situación particular del banco, y por quién es el propietario, que es el Estado de Venezuela, así como por la situación política nacional. Todo eso hay que considerar a la hora de saber cómo establecer los contactos y las líneas para posibilitar aliados o neutralizar los aliados posibles. Se ha hecho un peregrinaje político a nivel del Ministerio de Economía, el BCU, el Ministerio de Trabajo y otras autoridades ejecutivas del gobierno. Y también estamos haciendo contactos con los jefes de bancada del partido de gobierno. Ya estuvimos con el senador Eduardo Lorier, y esperamos reunirnos esta semana con las demás cabezas de sector dentro del Frente Amplio.
MM – ¿Quién va a presentar el nuevo plan de negocios? ¿La presidente del Bandes cuando venga a Montevideo o los ejecutivos radicados en Montevideo?
WT – Sabemos que hubo algunas delegaciones que vinieron desde la casa matriz, que han estado trabajando. Incluso desde el Ministerio de Finanzas de Venezuela. Y sabemos que uno de los directores que estaba hasta la semana pasada en Montevideo, intercambiando con el sindicato sobre estos temas, está ahora en Caracas, seguramente tramitando algunas definiciones políticas necesarias desde el Poder Ejecutivo venezolano, para enunciar el plan de negocios. Suponemos que la presidente, cuando visite el país nuevamente, estará en condiciones de poner ese plan a disposición para satisfacer las exigencias que el BCU le ha trasmitido.
Este plan de negocios debería ser de muy intensa acción. El banco tiene que crecer verticalmente en sus niveles de negocios, y eso es posible. El país tiene condiciones económicas, de estabilidad, de crecimiento. En los próximos cuatro años se van a dar promedios de por lo menos 4 % de crecimiento del PBI. Y es un país de muy baja bancarización, que tiene que aumentarla, porque solo el 40 % del país está bancarizado. Hay un espacio muy importante que el sistema financiero tiene que ocupar. Para hacer ese país productivo se necesitan buenos instrumentos financieros que apalanquen y estén al servicio de las unidades productivas y las familias. Bandes tiene 32 sucursales y 400 trabajadores. Es importante que esta entidad trabaje en función de esa política, que todos compartimos.
Transcripción: Valentina Roldós
