MANUEL MÉNDEZ – Hoy, en el espacio de los jubilados, estaremos hablando de algunos asuntos del sindicato bancario y de temas específicos de los jubilados. Tú querías comenzar por el tema del costo salarial, un tema que está en debate sobre todo entre los empresarios.
LUIS IGUINI – Primero quería reiterar que el 9 tenemos plenario y el 10 la comida de despedida del año. Estos días va a actuar el buen coro que tenemos los jubilados de AEBU.
MM – Muy bien. Tenemos toda la información y después la detallamos.
LI – Bueno. En cuanto al costo salarial, todos conocemos lo que es el semanario Búsqueda. Es la parte más inteligente de la reacción nacional, de este conglomerado de los medios de comunicación antiprogresistas que tiene de todo en sus páginas y a veces publica materiales muy interesantes.
La semana pasada salió un resumen de un estudio realizado por Susana Picardo, que establece que la mano de obra se abarató pese al repunte de los salarios. Hace un seguimiento de la evolución del salario y del costo de vida entre 1968 y 2010, y cuestiona frontalmente la hipótesis de que el costo de la mano de obra ha tenido una evolución tal que no hace competitiva la producción ante otros países.
Es un estudio científico a nivel de la Universidad de la República, y creemos que vale la pena que se le preste mucha atención, porque se trata solo de un estudio de esta persona, sino que va a ser llevado a una especie de mesa redonda de la Asociación Uruguaya de Historia Económica dentro de unos días.
Es de enorme importancia, porque la conclusión a la que llega este trabajo es que el salario ha tenido unos altibajos tremendos. Algunos se olvidan y dicen que los gobiernos blancos y colorados fueron buenos. En 1968 tuvimos el decreto de congelación de salarios de Pacheco. Así que toma una fecha concreta. Los niveles más altos fueron a la salida de la dictadura y el nivel más alto fue en 1989. Pero hay quienes dicen que fueron buenos gobiernos para los trabajadores (seguramente porque serían blancos). En aquella época entraban a la administración pública por ser blancos.
Pero es una ofensa para los viejos militantes, porque fue la época de las rebajas salariales. El promedio salarial en el gobierno de Luis Alberto Lacalle había bajado un 70 %. Fue la época de medidas de seguridad todos los años, de decenas de compañeros presos, de miles de compañeros militarizados. Y salir a elogiar ese período triste de la historia del Uruguay es una vergüenza.
El otro material sobre este tema es el que está realizando el Ministerio de Trabajo, al que se refirió extensamente el ministro Fernando Lorenzo. Yo lo resumiría diciendo que la tendencia a la baja en el costo de la mano de obra no responde específicamente a una disminución en el poder adquisitivo de los salarios, porque tienen una tendencia aunque sea suave a la suba.
En el gobierno de Vázquez se desquitó todo lo perdido bajo el gobierno de Sanguinetti. Y hay que reconocer que bajo el gobierno del Frente Amplio se ha seguido recuperando todo lo perdido desde épocas pretéritas. Se está llegando a los niveles salariales más altos.
Eso se vincula a la mejora de la producción en el país, a la situación internacional favorable en cuanto a los precios de las commodities. Pero también está vinculado con la legislación que ha cambiado. Se acabó aquello de que los patrones resolvían cuánto pagaban. Ahora hay trabajo y sindicatos fuertes, y eso ha permitido luchar por el salario.
Ahí tenemos una situación compleja dentro del gremio bancario. Desde diciembre del año pasado —ya van once meses, lo que demora en parir una yegua— que se está discutiendo el salario en el sector público.
MM – La renovación del convenio…
LI – Esa discusión viene de diciembre del año pasado. Parece que ya ha habido aproximación a la fórmula y que casi todas las listas tienen posiciones. Leí la de la 810, de la 98 y de la 17. Hay posiciones tomadas y seguramente se va a una asamblea, pero es un conflicto tan prolongado, que esperemos que los compañeros le den solución correcta.
A veces me causan gracia los dichos de José Mujica. Es tan fácil hacerle un conflicto a un gobierno de izquierda… Pero los compañeros han defendido con firmeza las conquistas logradas. Alguna gente de afuera se mete a opinar, pero los que tienen que opinar son los propios compañeros. Hay que saber que lo que está en juego es mantener un gremio fuerte y unido, que es la única herramienta que sirve para el futuro. Porque un gremio dividido y débil… Ya lo decía José Enrique Rodó —a quien nadie puede tratar de marxista y comunista— que un gremio fuerte era instrumento de los intereses de los trabajadores, pero un gremio dividido era instrumento de las patronales.
Queremos que las diferencias de táctica que hay sean superadas por el conjunto de compañeros, que se refortalezca el gremio y entremos en un “año de cola parada”, como dice el paisano. Creo que la comisión especial de Aebu va a estudiar estos temas profundamente. La CNT está estudiando el tema de la productividad, ante la propuesta que emitió sorpresivamente Lorenzo en una reunión de empresarios.
Son temas de gran importancia, porque demuestran la mentira de los patrones de que los altos salarios dificultan esto y lo otro y no pueden vender las cosas. No. Están ganando como Alí Babá. Están comprando casas, campos, tierras, autos… lo que venga. Y lloran como la Magdalena. Simplemente, para los compañeros, hay que estudiar estas cosas.
MM – La otra versión es que hay dos equipos económicos. ¿Es así?
LI – Es cierto. Eso es una vergüenza. Todos los países tienen un equipo económico y Uruguay ha tenido un equipo económico. Yo admiro a Javier de Haedo, porque es un enemigo limpio de este gobierno; no como estos enemigos sucios, que ahora tienen siglas raras. Si las hubieran tenido hace años —como conocí algunos— se hubieran comido 13 o 14 años de cárcel.
Hay preocupación por los elementos nuevos. Este impuesto a la tierra… Está bien que empiecen a tocar algo los latifundios, pero es ridículo frente a lo que ganan los latifundistas. Ese es un invento de Planeamiento, del niño mimado que ahora está en Planeamiento, de un hombre que trabajó en los organismos internacionales, como Roca. Es una situación que se tendrá que arreglar de alguna manera, porque no puede haber dos líneas económicas en el gobierno. Y en un momento de crisis mundial como el que estamos viviendo…
Cuando se están desmoronando los imperios económicos y financieros, de alguna manera nos va a tocar. Por la vía de que no tengan plata para comprarnos cosas, por el lado de los vecinos, que son grandes países con comercios muy importantes. Con Europa, con Estados Unidos. Y van a tener problemas. Solo con cosas de comida no nos podemos arreglar, aunque los chinos y los indios estén subiendo sus niveles de vida. Que le entren a la soja, al arroz, a todo, no alcanza: hacen falta productos industriales. Además, los trabajos de campo dan muy poca mano de obra.
MM – País productivo y cadenas productivas.
LI – Sí. Además, lo del hierro, que podría haber sido una solución formidable, la trancaron e hicieron un mareo. Salieron las cosas más locas. En el fondo, es la mentalidad de latifundista, aunque no tengan ni un trozo de tierra. Es la mentalidad que les metieron a lo largo de la historia, principalmente los blancos, de no tocar la tierra. Es volver a la época de Rousseau.
Yo estoy sentado frente a un televisor y tendría que romper todo e irme a vivir a un rancho… Yo quiero el progreso, la tecnología y vivir cada vez mejor. Y hablan del medio ambiente… Un puerto de aguas profundas en Rocha es un daño. Quieren que sigamos siendo una estancia en manos de cuatro extranjeros. Los Bordaberry, que ahora están cada vez más latifundistas y se extendieron también en Paraguay…
Transcripción: Valentina Roldós
