En modo fintech

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En modo fintech

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Se presentó en Sala Camacuá la investigación «Fintech en América–Proyecto FES» elaborada por la Comisión Técnica Asesora (CTA) de AEBU.

Los economistas Natalia Otero y Aníbal Peluffo expusieron hoy sobre fintech en una conferencia virtual a través de Zoom, que estuvo acompañada por comentaristas en Montevideo y en Bogotá (Colombia).

Participaron del evento autoridades de la Fundación Friedrich Ebert, UNI Américas, AEBU, La Bancaria de Argentina, UNEB de Colombia y un experto del Instituto DIEESE, entidad perteneciente a Contraf-CUT de Brasil. 

Dada la complejidad del tema, este mereció un exhaustivo análisis por parte de los compañeros de la CTA, plasmado en un extenso documento que será publicado a breve plazo. Por ello, para facilitar su compresión, redactaron una breve página introductoria y una presentación.
 

Introducción 

El documento «Fintech en América» se elaboró con el fin de abordar de la forma más clara y sencilla posible el fenómeno de surgimiento y expansión de las fintech en la región. 

La idea fue aportar material didáctico sobre el tema a una agenda de discusión y debate de los trabajadores y dirigentes sindicales, en busca de la construcción de estrategias hacia el futuro. 

En el documento se observa que las fintech no tienen una definición única, que operan en numerosos segmentos y que se desarrollan en los países de acuerdo a muchos factores como la regulación, las costumbres y las necesidades de la población. Ello da en cada país un panorama muy distinto al de los demás. 

Se destaca que el surgimiento de las fintech se explica por los cambios tecnológicos y de preferencias de la población, lo que hace que tengan como característica ser empresas muy dinámicas. Sin embargo, a pesar de que tienen un enorme potencial para aportar en términos de educación financiera e inclusión social, esto de por sí no está asegurado. Si no hay políticas que acompañen su desarrollo, es posible que estas nuevas formas de negocio reproduzcan las desigualdades ya existentes (de género, de ingresos, por nivel educativo, etcétera) e incluso puedan perjudicar a usuarios poco informados. 

Por eso la regulación es un aspecto central, y en ese sentido no se observa que exista un plan claro para regular y supervisar estas empresas; más bien hay diferentes estrategias con distintos resultados. Esa falta de coordinación en la regulación a nivel internacional puede ser un problema, dado que no acompaña las tendencias de la propia industria, que se plantea derribar las fronteras con su forma de operar. 

El aspecto de principal interés para el movimiento sindical es su impacto en los trabajadores de los sectores tradicionales y también las condiciones de trabajo de los pertenecientes a las fintech. Sobre el primer punto se observa que estas y el sistema tradicional, si bien tienen puntos de competencia, son fuertemente complementarios. Por ello, en cuanto al empleo, el desafío parece ubicarse en la posibilidad de que los trabajadores del sistema financiero tradicional puedan formar parte de las distintas transiciones y reconversiones del negocio, y en este caso la formación aparece como un aspecto central. 

En cuanto a los trabajadores de fintech, se observa que se agrupan en dos tipos: los más financieros  («fin») y los más tecnológicos («tech»), pero si bien actualmente podrían contabilizarse como mitad y mitad, la tendencia es a que cada vez más se demanden trabajadores tech. Esto implica que las condiciones laborales evolucionen hacia formas muy similares a las de las típicas empresas tecnológicas (al «estilo Google»), con salarios elevados principalmente en los trabajadores tech y también beneficios extra salariales muy variados. Esto ocurre porque, para que las empresas logren contratar a nuevos trabajadores, deben competir no solo con las empresas de tecnología de sus países sino con las del resto del mundo. Esta doble competencia hace que las condiciones de trabajo y salarios sean de alguna forma «arbitrados» internacionalmente. 

A partir de la información disponible se puede observar que el empleo se compone principalmente de generaciones jóvenes (millenials) y que predominan los hombres, especialmente en los puestos de mayor jerarquía. Las empresas en las que la mayor parte de los trabajadores son mujeres son una minoría. 

En ese contexto, la tarea de sindicalizar a los trabajadores de fintech es un reto que varias organizaciones han asumido, aunque con diferente grado de éxito.